El torero malagueño Saúl Jiménez Fortes reaparelargo tiempo ausente de los ruedos, debido a sus lesiones óseas. Un torero que siempre ha sabido plantar cara a la adversidad. Enrique Amat “La verdad es que extrañaba mucho, echaba en falta ese miedo, esa tensión, y esa satisfacción de estar ante el toro y el público. La satisfacción de sentirme torero, esa sensación de vestirme de luces, que es algo que para mí tiene mucho valor” Debe hacerse larga la inactividad. E igual uno no para de darle muchas vueltas a la cabeza. “Sí, se pasa mucho y se piensan muchas cosas. Pero yo nunca he pensado en dejarlo, porque esto es mi vida. Las sensaciones de estar frente a un animal, sentir la embestida de un toro fundida con tus sentimientos, con el poder de tu muleta. Lo que consigues. El privilegio de poder hacer lo que te gusta. Es algo que no se paga con dinero. Se puede disfrutar en el campo también, pero no es lo mismo. La máxima plenitud se consigue en la plaza, ante el toro, con el público en las gradas y si puede ser, en las grandes ferias. Yo tengo todavía mucho que dar de mí, debo de darlo y ese es mi deber.” Usted es hijo del cuerpo. Su padre profesional del toreo, su madre torera, ganadera, profesora de la escuela. “Pues sí. Lo he vivido en casa. Aunque también por otro lado tengo otros hermanos que no se han dedicado al toro. Pero ser torero es un sentimiento que nace, y yo ya llevaba conmigo desde niño está vocación. Y fue de adolescente cuando me decido a ser profesional del toreo, aunque como digo es …






