Ayer se presentó con gran éxito, en el patio de luces de la Diputación de Almería, el libro “Más allá de la palabra” de Paco Villaverde y editado por Avance Taurino.
Ayer se presentó con gran éxito, en el patio de luces de la Diputación de Almería, el libro “Más allá de la palabra” de Paco Villaverde y editado por Avance Taurino.
Una oportuna reflexión interna sobre los poderes y las crisis que han marcado y marcarán la tauromaquia y su futuro.
El escritor Nicolás Sampedro presentó en la Librería Byron Casanova de Barcelona su libro “Dieciséis años sin «Desperdicios». El Aventorero”. El acto estuvo presentado por los periodistas Albert Gimeno y Joaquín Luna, quienes acompañaron a Sampedro en la presentación de su libro, y contó con una masiva asistencia de aficionados, quienes llenaron absolutamente el local. Se trata de una nueva novela, de la serie de El Aventorero, que narra la historia de un personaje que ha pasado veinte años en la por entonces deteriorada América del Sur de la primera mitad del siglo XIX y que decide regresar a España casi tal y como viajó la primera vez. Y es que veinte años en la por entonces deteriorada América del Sur de la primera mitad del siglo XIX han sido suficientes para que nuestro personaje decida regresar a España casi tal y como viajó la primera vez. Es cuando, por circunstancias, coincide con un verdadero símbolo de la historia de la tauromaquia, el torero Manuel Domínguez, al que por su templanza y valor le conocen como «Señó Manué, el Bravo», «El americano» o «Desperdicios». La obligada compañía y la monotonía de un largo viaje dentro de la fragata “Amalia” llevan al espada a contar su historia y a vivir juntos un sinnúmero de situaciones no previstas a bordo de la embarcación. Ilustra esta novela una aportación gráfica de Diego Ramos, maestro de la pintura y profundo conocedor del arte de torear y está editada por Europa Ediciones. Nicolás Sampedro Arrubla nació en Bogotá en 1970. Publica sus dos primeros libros sobre …
El sacerdote Carlos Arribas estuvo presenciando la corrida de la feria de Fallas del 18 de marzo en la plaza de toros de Valencia acompañado de Francisco Moncholi, párroco de Cañete. Natural de la localidad conquense de Casasimarro, desde su juventud fue un excelente aficionado. Luego recibió la llamada de la vocación al sacerdocio y a los 33 años se ordenó. Tiene la doble vertiente de aficionado y sacerdote. "Sí, la tauromaquia y el sacerdocio son dos vocaciones muy fuertes y que llegan muy adentro. Yo soy aficionado a los toros desde chico, ya que en Casasimarro hay una gran afición y en sus fiestas patronales se dan novilladas, festivales y becerradas. En el pueblo, como tú bien sabes, se vive mucho el toreo, los toros, el ambiente, su gran peña taurina, la afición y todo aquello hizo mella en mí." Pero llamada de la vocación sacerdotal se impuso. "Lo dicho, yo soy aficionado desde muy pequeño. La vocación sacerdotal vino más tarde. Surgió la inquietud vocacional a los 24 años. Luego tras tres años de discernimiento y de darle vueltas a las cosas, a los 27 entré en el seminario diocesano de Cuenca y a los 33 me ordené sacerdote. Toreo y sacerdocio tienen una fuerte componente vocacional. Son dos llamadas muy interiores muy fuertes. La taurina se lleva en la sangre, muy dentro. Por eso yo tampoco puedo renunciar a ella y aunque algún antitaurino me haya podido decir que ser aficionado no está dentro de los evangelios, no estoy de acuerdo. Es algo superior a mí. Es mi pasión. Y …
Todo puede cambiar en cuestión de minutos en un festejo taurino. Y si Curro era protagonista, con más motivo.
La feria de Pascua de la ciudad francesa de Arles arrancó ayer viernes con la tradicional corrida camarguesa, un espectáculo que no dejó indiferente a nadie.