El día 22 de febrero.
Los toros de Pablo Mayoral y Adolfo Martín protagonizarán sus encierros de San Blas.
Tal día como hoy, 23 de enero pero del año 1940 nació en Almoradí (Alicante) el torero Vicente Fernández Bernabé que se anunció en los carteles con el apodo de “El Caracol”. Este apodo se lo pusieron los que le conocían en el barrio porque empezó a torear y a “hacer de toro” desde muy pequeño y decían al verle: "Ya está el caracol toreando”. La alternativa la recibió en la plaza de toros de Alicante el 23 de junio de 1963 siendo el padrino su paisano Pedro Martínez “Pedrés” que le cedió la lidia y muerte del toro Aceitoso de Antonio Pérez de San Fernando; el testigo de la ceremonia fue el sevillano Paco Camino. Cortó esa tarde tres orejas. Enrique Amat En estos meses invernales, es bueno releer biografías de toreros. Y, en este caso se trata de la titulada “En corto y por derecho”, en la que se recorre la vida profesional de este Vicente Fernández El Caracol. Titulada “El alma de un torero”’ está escrita por su propio protagonista junto con el periodista Blas de Peñas. Fue editada por la Diputación de Alicante dentro de la colección Nuestra Gente. Aunque se le ha tenido siempre como un espada de raza gitana, el mismo Vicente ha asegurado que solo tiene un 12% de gitano, ya que en su familia únicamente había un miembro que totalmente de esa raza, que era su abuela Anica, abuela por parte de padre. Y sus abuelos por parte de madre eran payos al 100%. Su padre …
Pide una oportunidad" para visitar la Maestranza.
Salieron los carteles de la feria de Fallas, y una de las ausencias que al aficionado se le antojan más destacadas e injustificables es la de Samuel Navalón. Torero valenciano, natural de Ayora y formado en la escuela taurina de Albacete, el año pasado salió a hombros por la puerta grande en la feria de Julio. Tras causar también una notable impresión en fallas y protagonizar una gran campaña como novillero, tomó una triunfal alternativa en Albacete, que confirmó apenas dos semanas después en Madrid, de manos de Enrique Ponce, cortando una oreja. Enrique Amat Pero en esta ocasión, parece que los méritos contraídos en la plaza, no han tenido su recompensa. Bueno, las cosas son así. Yo me siento valenciano, soy de Ayora, soy torero de la tierra. Y por supuesto, torear en Valencia es uno de mis máximos sueños. Y sobre todo cuando me lo he ganado en el ruedo. Pero yo quiero ser torero de todas las plazas en las que actúe. De todas las aficiones del mundo. Y lo único que tengo que hacer es ponérselo fácil a mi apoderado para que, por lo menos, pueda tratar de negociar con las empresas. Y estas, ya decidirán.” El año pasado se lo puso fácil para firmar contratos. “La temporada fue muy importante. Toreé en muchas plazas de primera categoría y tuve la campaña en la que siempre habría soñado. Torear en sitios de relevancia, y afrontar grandes retos. Yo estoy ilusionado ahora por lo que va por venir, porque lo pasado, pasado está. Y …