Carlos Zuñiga es un empresario de dinastía. Joven, pero ya con una larga experiencia en el mundo empresarial taurino.
“La fiesta de los toros es lo que siempre me ha apasionado. Hice un aprendizaje en el mundo de los toros desde abajo, intentando aprender lo mejor para entrar dentro de este camino arduo, y a veces muy complicado. Intentando acertar en lo que elegí y en lo que hago día a día. Y siempre buscando la excelencia, con el fin de hacer cosas distintas, con calidad y con imaginación.”
Luis Francisco Esplá habla de la excelencia, de la utopía. Que hay que intentar siempre rematar la obra, aunque siempre quedará algo por hacer.
“Por supuesto, tiene toda la razón. Hay que hacer las cosas en la vida y enfocarlas como uno lo desea, y luego vivirlo al máximo. Si es así, se cumplen los deseos, pero hay que poner de parte de uno. Que la suerte te pille trabajando y que Dios te eche una mano desde arriba. Los que hemos salido desde abajo es lo que tenemos que hacer. Luchar, esforzarnos, prepararnos. Y luego ya centrarnos en cumplir los sueños y vivir como uno desea vivir.”
Usted tiene un máster en dirección y administración de empresas. Pero la empresa taurina se antoja que presenta muchas singularidades.
“Como punto de partida, no. Porque la base de la empresa es la misma. La organización, el orden, el contar con un equipo, en tener una previsión de tesorería, una previsión de cobros y pagos. Cierto es que, en lo taurino hay factores que son diferentes del mundo empresarial al uso. Por ejemplo, el valor de la palabra que en el toreo suele tener rango de ley. Y luego está el hecho de que el producto que vendemos es intemporal. Porque generalmente una Coca-Cola, una mesa, una silla, una manta pueden oscilar de precio, pero por puros motivos de mercado. En el toreo se contratan los toros y los toreros, y muchas veces esto ya se tiene que hacer en enero. Y luego, cuando llega el mes de julio, a lo mejor los toreros o los toros han subido o bajado de cotización, en función de cómo haya ido la temporada. Hay que contar con la suerte. Porque igual has comprado una cosa a un precio y en el verano vale otro, más alto o más bajo. Pero así es nuestro mercado. También hay factores como las enfermedades del ganado, la climatología o el día de la corrida, en el cual estamos muchas veces en manos de la autoridad.”
Hay que prevenir muchas circunstancias.
“Así es. Hay que trabajar con anticipación. El día de la corrida sufres si ves que no hay gente y que las taquillas flojean. Y si las taquillas van bien, entonces lo que te preocupa que no llueva, que el espectáculo funcione, que los toros embistan y que los toreros corten orejas. En el toreo, el hombre propone, Dios dispone y el toro descompone. Yo de todas maneras, a pesar de estas circunstancias y esta incertidumbre y Ia inestabilidad, no me puedo quejar.”
La empresa Circuitos Taurinos S.L. lleva ya 32 años en el mercado sin cambiar de denominación. Esto no es algo al uso. Porque hay muchas empresas que mutan de razón social año tras año.
“Es un orgullo para nosotros. Estamos en el mercado con esta denominación desde el año 1995. Hay que respetar las desapariciones de empresas, las liquidaciones y los concursos, porque eso es legal. Pero a veces te sientes discriminado, sobre todo en los concursos, en los que van apareciendo nuevas empresas o grupos de empresas. Nosotros hemos pasado por todo, momentos buenos y momentos malos. Hemos vivido crisis muy malas como la del año 2009 o la época del COVID. Y, por fortuna, hemos podido seguir al pie del cañón. Pero el negocio taurino a día de hoy está en boga, y es un privilegio poder vivir de hacer lo que a uno le apasiona. Me siento un privilegiado. Hago lo que me gusta y puedo vivir de ello. Un día hablaba con el ganadero y hostelero Antonio Briones y le decía: “Antonio. Yo no sé hacer otra cosa que esto”. Y él me preguntó si no me había puesto hacer otra cosa y le dije que no, que lo mío es el toreo, que es mi pasión y no me pongo a pensar en otras cosas.”
Gijón es un feudo de Circuitos Taurinos y el Ayuntamiento les acaba de conceder dos años más de gestión al frente de esta plaza.
“Este año 2027 vamos a celebrar ya 25 ferias organizadas en este precioso coso de El Bibio. Con él hemos atravesado muchas fases. Al principio la relación fue buena con las autoridades. Luego llegó una alcaldesa que buscó todos los resquicios para abolir la fiesta de los toros en Gijón. Menos mal que no lo consiguió. Y con la nueva alcaldesa Carmen Moriyón se dio un giro total en Gijón. A los políticos que cumplen difunden y protegen la fiesta de los toros y la apoyan institucionalmente. Hay que agradecérselo, porque las ferias así siguen vivas y el pueblo además disfruta de los toros.”
La de Gijón se puede considerar la feria amable del norte. Distinta de la dureza de Bilbao o Pamplona.
“Es una feria que tiene su personalidad, yo la calificaría como la más torerista del norte. Se exige un toro armónico, bien hecho y con su trapío. Pero el público busca también el lado artista de los toreros y del espectáculo. Es un público entregado. Somos una familia taurina. Llevamos muchos años y yo incluso estoy casado con una asturiana. Además, valoro y admiro el ánimo de los toreros en ir a Gijón. No ponen ningún problema. Si les llamas para alguna otra plaza, igual se lo piensan. Pero a Gijón es un privilegio ir. Están cómodos allí y eso es digno de tener en cuenta.”
Uno de los hitos de la temporada 2026 ha sido el de las cuatro tardes de Morante de la Puebla en El Puerto de Santa María. Y los cuatro no hay billetes.
“Es algo que se me ocurrió y me parecía un reto bonito. Un planteamiento incluso romántico. Quise hacer un buen proyecto para presentarle a Morante. Un proyecto que surgió con el corazón. Le transmití la pasión de marcar un hito, y que su presencia significase un antes y un después en El Puerto. Me fui a hablar con él y su apoderado a Lisboa. Le expliqué que Joselito El Gallo era su espejo en el toreo. Y dónde iba entonces a encontrar un mejor reto que torear cuatro tardes allí, en esa plaza tan bonita de la que dijo Joselito, que quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es ver toros.
A él le pareció bien el planteamiento, y luego hubo que hablar, por supuesto, de las ganaderías, de los toreros y el dinero. Yo no sabía si era el año de Morante y si él quería torear tanto o no. Pero cogió el testigo y a los cuatro días ya nos pusimos a trabajar. Luego las cosas salieron bien. Se acabó el papel las cuatro tardes y fue un top de la temporada.”
Uno se pregunta qué es lo que primó en Morante. Los argumentos que usó para convencerle.
“Eso habría que preguntárselo a él, pero en mi caso fue la pasión, la ilusión de enfocar un proyecto diferente. Y comprometer a Morante e ilusionar a la gente con algo distinto. La idea le encantó y así se fraguaron los carteles con las cuatro ganaderías, los ocho toreros y las cuatro fechas que encajaran bien en la planificación del mes de agosto de Morante y sus viajes. Lo económico creo que era secundario para él y para mí. Pero las cosas salieron bien. Y cuando hay alegría, eso me lo enseñaron en mi casa, debe haber alegría para todos. Y los carteles de no hay billetes, fue la satisfacción de poner ese cartel las cuatro tardes, que no es fácil.”
Porque, además, la plaza El Puerto de Santa María tiene un gran aforo.
“Son 10.500 localidades, que multiplicadas por cuatro tardes suman 42.000 localidades. Que hay que venderlas. Cogimos la plaza en 2021 y en El Puerto en los últimos años se habían celebrado pocos festejos. Esteban un poco de capa caída. Pero poniéndole ilusión, es una plaza donde todo lo que hagas luce. Se palpa la pasión y la ilusión por ver una gran tarde de toros en los aficionados. Incluso la música suena diferente. Es algo mágico.”
Y algo mágica también es la plaza de Aranjuez con la corrida goyesca, la feria de San Fernando.
“Es una plaza con mucho sabor. Yo tengo la suerte de llevar tres plazas que son joyas en la historia del toreo: la joya del Sur, que es El Puerto; la joya del Centro que es Aranjuez y la joya del Norte que es Gijón. Además de Colmenar y Palencia y la de Valdemorillo, que la llevo al alimón con Víctor Zabala de la Serna.”
Por motivos de paisanaje, y aunque ha llevado muchas plazas de la provincia, debe hacerle ilusión regentar un día la plaza de Valladolid.
“Hombre, por supuesto. Siempre me ha gustado. Es algo que me queda por hacer y es una espina que tengo clavada. Yo lo intentaré y no me gustaría dejar esta profesión sin haber dirigido esta plaza.”
Hablamos de que usted es un empresario joven. Y los jóvenes también han vuelto a las plazas. Parece que Urtasun está ayudando con sus prohibiciones a que los jóvenes se despierten. Dice Esplá que en su época veía en las plazas muchas canas y muchas calvas en los tendidos. Ahora es distinto
“Es que cuando se prohíbe algo, se genera una curiosidad por ver qué es eso que se prohíbe y cuando van a verlo, les engancha claramente. Yo respeto a los que no les gustan los toros, pero es un espectáculo diferente. Es un rito que se extiende allende los mares. Se debe ver el espectáculo sin prejuicios, con la mente abierta. Esa lidia, la pelea del hombre con el toro. El crear arte jugándose la vida. Y la del toro, al que le pueden perdonar la vida por su condición de bravo. Es una especie de clímax único. Y en estos tiempos, supone un romanticismo más que moderno.”
También se decía que el toreo estaba anquilosado, y ahora las redes sociales se han incorporado y están ayudando mucho en la promoción.
“Así es, con Internet y las redes. De hecho, en Aranjuez este verano con Morante de la Puebla Roca Rey y Pablo Aguado en el cartel se acabaron las entradas prácticamente sin abrir las taquillas de la plaza. Todas se compraron por Internet. Hay que modernizarse y estar en los tiempos en que vivimos tanto para difundir el espectáculo, como para vender localidades.”
Como empresario, habrá vivido con cierta inquietud toda la polémica que se ha vivido en concursos como los de Málaga y Zaragoza.
“Pues sí, es algo complicado. Porque las leyes de los concursos públicos no se ajustan a lo que son las plazas. Las leyes de la administración para otros temas pueden tener sentido, pero aquí hay que ayudar al que paga, que es el espectador y quien mantiene el espectáculo, ya que es el que pasa por taquilla. Uno hace una carretera y la pueden disfrutar gentes venidas de todas las localidades. A las plazas de toros y el espectáculo taurino solo los mantienen los que pasan por taquilla. La administración debe ayudar al cliente, y por tanto tiene que moderar ese ánimo de lucro que a veces se respira en la administración. Hay que primar no únicamente lo económico, sino también la calidad de la oferta, la experiencia del que la hace, y el precio al que se ponen las entradas. Los concursos se deben decidir por una serie de factores, no el puramente recaudatorio.”














