Los resultados de la última jornada electoral, en su ámbito municipal, ha dejado sensaciones contrapuestas para los aficionados de la Comunidad Valenciana.
A falta de los acuerdos y alianzas que surjan entre partidos a fin de lograr formar equipos de gobiernos en las distintas ciudades, parece más o menos claro que se puede solventar de manera satisfactoria la situación en Alicante, donde de haber obtenido mejor resultado el bloque de izquierdas se hubiese creado una peligrosa situación de incertidumbre en torno al futuro de su plaza de toros, para la que, paradójicamente, se pensaba dar un uso que excluyese a la tauromaquia.
No varía la situación de desamparo en otras varias ciudades alicantinas en las que hace ya años que el tema taurino es tabú y Villena -donde el pacto de PSOE con Los Verdes hace inviable el tema taurino, a pesar de que la peña local solicitó hace ya unos meses el pertinente permiso para celebrar una corrida en las fiestas de septiembre-, Elda, Monóvar y Ondara seguirán cerrando sus plazas para acoger funciones de toros.
Distinta es la situación en Benidorm, donde seguirá gobernando el Partido Popular, ahora en mayoría, pero continuará sin toros debido a daños estructurales en su plaza que siguen sin solucionarse.
Más esperanzas hay en la ciudad valenciana de Játiva, donde este año se cumple el centenario de su coso y el que se haya reducido de manera considerable el número de concejales de Compromís, partido antitaurino por antonomasia, hace pensar a los aficionados locales que, tres años después, se vuelva a dar toros en una de las plazas de más tradición y arraigo de las tres provincias valencianas.









