Buñuelos, no; galletas, si

Llevamos casi una semana de feria taurina fallera y aún no ha aparecido la doña de los buñuelos; la de todos los años. La que no acaba de convencerse que uno también tiene su corazoncito y que, al igual que el resto de la tropa, no le vendría mal un par de tan suculento manjar. Sobre todo en tardes como la de ayer, en que a la hora de corrida ya te duele todo el cuerpo. Las piernas se duermen, las posaderas lo mismo, y la cabeza se te va lejos del mundanal ruido de una tarde de toros. Ayer, más o menos, eso pasó. A pesar de la puerta grande y, posiblemente, de algunas crónicas maquilladoras de la realidad.
Pero en eso estamos, que la doña no aparece y me tiene preocupado. Uno estaba ilusionado con que este año se acordaría del menda, pero no sé…igual no se acuerda de nadie y nadie es nadie…o “naide”, como decía El Guerra. Pero, mirad por donde, a la vera del palco de prensa hay un personaje que ya se ha hecho amigo de la peña. Se llama Javier y vaya merendola que se trae todas las tardes a la plaza. Esto era antes moneda de curso corriente cuando llegaba la Feria de Julio, pero no en Fallas. Pues bien, Javier, además de servirse a gusto cada tarde, tiene tambien otro gusto: traer un paquete de galletas de chocolate para repartir entre la canallesca más allegada o cercana a su localidad. Se agradece, Javier. Y tanto. Pero uno, que por chocolate mata, tiene su treta a la hora de echar mano al paquete (de galletas). Y con disimulo, pero también sin ruegos ni preguntas, mete la mano y saca dos galletas. El resto de colegas, que matarán por otra cosa, saca una: mejor, más me tocan. Así que cada tarde, a eso del quinto toro, Javier reparte galletas de chocolate y yo, que protesto porque aunque no hay quinto malo las podría sacar antes, pongo en práctica mi sistema de ataque y me llevo dos…y no más porque el paquete a la vuelta de itinerario está vacío de contenido. En fin…
Las galletas de chocolate están garantizadas, aunque hace un par de tardes Javier no apareciò. En su lugar vinieron su mujer y una amiga de ésta. Y, vaya, creo que fuimos un poco machistas porque la peña protestó, no porque no habìa venido Javier, si no porque su esposa no trajo las galletas de marras. Al dìa siguiente, ayer, le presentamos por escrito a Javier nuestra más enérgica protesta. Que no se repita.
Salut!!!

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.