Sábado, 20 de mayo de 2017. Plaza de toros de Requena. Aceptable entrada en tarde soleada. Novillos de Nazario Ibañez, bien presentados y de buen juego. Ramón Serrano, oreja. Borja Collado, dos orejas. Miguel Polope, oreja. Alba Navarro, cogida. Rodrigo Ortiz, palmas. Entre las cuadrillas destacó la lidia de Alejandro Contreras. Presidió con buen tino Pedro Madrigal. Alba Navarro fue cogida por el cuarto y sufrió una fractura de la clavícula derecha.
Muy lucido resultó el festejo organizado en plaza de toros de Requena, con el que continuó la temporada taurina en la provincia de Valencia. En este espectáculo, organizado por el entusiasta Angel García en colaboración con la escuela de tauromaquia de Valencia, se lidió un encierro del ganadero murciano Nazario Ibáñez. Los erales que fueron saltando al ruedo de los toriles que iba abriendo con marchosería Nicolás Pérez compusieron un lote de astados bien presentados, variados de pelaje y cuyo juego resultó colaborador para el quinteto de actuantes, aunque también les exigió por momentos.
Noble y colaborador el primero, mostró calidad y tranco sus embestidas el segundo. El colorado tercero tuvo más teclas que tocar, ya que fue por momentos reservón, gazapeó y se lo pensó mucho. El cuarto, muy cuajado, tuvo mucho que torear. Y el quinto, que también tenía buena presencia, se desplazó aunque siempre exigiendo y pidiendo el carnet de profesional a su matador.
Ramón Serrano, de la escuela taurina de Murcia, se mostró como un torero enterado y con oficio. Suelto y con conocimiento de la profesión, muleteó con suficiencia y facilidad a su antagonista, en un trabajo entonado y compuesto que fue premiado con una oreja.
Borja Collado lidió un cuajado astado, que embistió con tranco y transmisión, frente al que estuvo a la altura de las circunstancias. Toreó con son y templanza, en un trasteo acompasado y de buen aire, que fue rematado de un colosal volapié del que salió aparatosamente volteado.
Miguel Polope exhibió una vez más su excelente corte de torero. Con todo su labor, bien planteada y empacada, no terminó de coger vuelo.
Alba Navarro plantó cara con torería y desparpajo al cuarto de la tarde. Toreó con soltura, recursos y conocimientos de la profesión. Tiene valor y sabe estar en la cara de los novillos. Sufrió dos fuertes volteretas que no hicieron mella en su decisión. Sufrió una lesión en su clavícula derecha, que le impidió matar a su antagonista. Causó una notable impresión. Ramón Serrano tuvo que matar finalmente al novillo.
Y el mejicano Rodrigo Ortiz banderilleó con lucimiento y anduvo en la cara de su oponente con solvencia en un trabajo de buen concepto, en el que siempre quiso hacer las cosas bien. Fue volteado repetidamente al entrar a matar y acabó por eternizarse con las armas toricidas. Pero bueno, se trataba de una clase práctica y ello le sirvió de entrenamiento.








