Una de las cosas que más me gustan de las Fallas, entre otras muchas que también me gustan, está la Feria del Libro de Ocasiòn que todos los años por estas fechas se monta en la Gran Vía. Procuro ir antes de entrar en la vorágine fallera, pero, al final, voy antes y durante la vorágine fallera. Y siempre cae algo. Siempre, además, me queda la impresiòn de que no le saco el suficiente jugo al asunto. Es decir, que en vez de ir dos o tres veces cada año me gustaría pasar día sí día no, y el del medio…también. Digo que siempre cae algo. Y llevo dos años seguidos aumentando mi librería sobre Blasco Ibáñez. No lo puedo remediar. Su estilo narrativo me embelesa. Su descripciòn de las escenas de la vida y naturaleza me parecen algo que solo está al alcance de él y pocos más. El año pasado me hice con sus discursos a lo largo de sus aventuras sudamericanas; este año me he hecho con las “Crónicas de Viaje”. Y viajo por el mundo a través de sus narraciones. Ahí estamos.
Blasco es uno de esos escritores que odiarán las izquierdas y las derechas al mismo tiempo. Más por su postura ante la vida, llámese polìtica o de conciena personal. Ha llegado el caso de que, como muchos artistas actuales, son bienvenidos o no según su tendencia política. Lo de menos, su obra profesional. Pero esto es lo que realmente define la categoría de ellos, en este caso de Blasco Ibáñez. El escritor español más universal (después de Cervantes). Toda su obra traducida a varios idiomas. Querido y requerido en EEUU como un mesìas de las letras. ¿Y en España? ¿Y en Valencia? Pues eso…según de qué lado polìtico te inclines será o no aceptado. Absurda posiciòn social/política. O hipocresía, pura y dura.
Soy mucho de releer lo leìdo ya. Y no sé cuantas veces me he llenado de “Flor de Mayo”. ¿Será porque trata de la pasiòn marinera a la que tan cercana me siento? Puede ser. Y no olvidèis Sangre y Arena. Mi amigo Pep Aledón y yo estamos convencidos que la escribió bajo la inspiraciòn de la vida, milagros y muerte de Julio Aparici “Fabrilo”. Flor de Mayo, Sangre y Arena…hasta que llegué a Sónica la Cortesana y soñé conquistar Sagunto.
Salut!!!









