Muchas son las actividades que, al margen del ruedo, se preparan para festejar el Aste Nagusia 2018.
Tras no pocos esfuerzos y algunos que otros sinsabores, la Federación Taurina de Bizkaia ha recuperado su Revista anual de reparto gratuito ‘zezenzaleak’ (aficionados taurinos, en euskera), cuyo número 17 ya está en la calle gracias al acuerdo suscrito con Editorial MIC, y que se presentará, a las 12:00 del mediodía, el martes 14 de agosto en La Campera, sede de esta Federación, en Alameda Recalde 77, esquina Machín, frente a la Plaza de Toros de Vista Alegre.
Por otra parte, el Club Cocherito, fiel a su tradición emprendedora, ya tiene listo el programa de las muchas actividades previstas para esta feria y que tendrán como marco en el hotel Carlton, destacando los homenajes a Victorino Martín y El Juli, complementados con la publicación de dos libros biográficos, escritos por los cocheristas Javier Molero y Álvaro Suso, con los que se trata de recordar las figuras de Victorino Martín Andrés y Julián López El Juli, y su relación taurina con la plaza de toros de Vista Alegre.
También habrá dos exposiciónes, que han preparado Luis Olmo, autor del inmortal personaje de Don Celes, y las 9 esculturas del cartujo Jaime Laita del Barco, dedicadas a la figura de Iván Fandiño.
Y, naturalmente, conferencias, coloquios y presentaciones de loibros, entre los que hay que cotar los de Avance Taurino, El arte efímero, de Mariano Tomás Benítez, y Con la pata p’alante, de Paco Delgado.
Por su parte, el Club Taurino organiza sus coloquios, en el Hotel Ercilla, del 20 al 26 de agosto, moderados por Alfredo Casas, en los que estarán las principales figuras anunciadas en la feria, y, el día 22, se nombrará socio de honor a Javier Aresti, por su trabajo en la defensa y promoción de la tauromaquia. Además, desde el día 1 de agosto, está en marcha su nuevo proyecto solidario, la TAURO- RIFA, cuyos beneficios irán destinados a la financiación del monumento a Iván Fandiño en la Plaza de Vista Alegre y a la creación del Aula Cultural dedicada a la memoria del diestro de Orduña, así como en la medida en que se consigan fondos suficientes, a la Fundación Víctor Barrio.









