Aunque ya ha pasado un año de su inesperada y terrible pérdida, se sigue haciendo raro no verle en su barrera de capotes, acompañado por Feli, su esposa y recibiendo los brindis de sus compañeros y el saludo y cariño de todos cuantos por allí pasaban. No estará físicamente, pero en el corazón de los aficionados permanece para siempre, como se demostró el pasado día 27 de agosto, cuando al cumplirse el primer aniversario de su muerte se celebró en la catedral de Albacete, convocada por la Plataforma de Aficionados que promovió su monumento junto a la plaza, una misa en su recuerdo que llenó el recinto hasta la bandera.






