Un año más, la feria de las Novilladas de Algemesí se convierte en el gran escaparate a nivel mundial para la novillería. Un serial que a lo largo de diez días hace que toda una ciudad, y su entorno -y el mundo de los toros- se paralice en torno suyo y esté pendiente, día y noche, de lo que en ella y en su peculiar plaza -siempre he dicho que se trata de un auténtico monumento de la arquitectura rural- especialmente, suceda.






