Que la vida no es fácil es algo que el común de los mortales sabe y conoce de primera mano y en sus carnes. Ya la Biblia sentenció en firme con lo de ganar el pan con el sudor de la frente y doblar el lomo. Pero quien se dedica a torear de manera profesional sabe que las dificultades para hacer camino y lograr destacar son infinitamente mayores que las enfrentadas por otra persona.






