Domingo, 22 de marzo de 2026. Plaza de toros de Villena. Muy buena entrada en tarde agradable. Novillos de Alcurrucén, bien presentados y en general manejables aunque algo mansos y descastados. El mejor, el sexto. Israel Guirao (blanco y oro), saludos tras aviso y silencio tras dos avisos. Julio Aparicio (grana y oro), silencio tras aviso y oreja tras aviso. Rodrigo Villalón (corinto y azabache), oreja tras aviso y oreja tras aviso. Enrique Amat, Villena Una vez acabadas las ferias de Castellón y Valencia, siguieron los toros en la Comunidad Valenciana. En este caso fue con una novillada sin picadores en la plaza de toros alicantina de Villena. Un festejo de promoción que tuvo sus fases de interés, pero cuyo metraje, como suele ser habitual en estos tiempos, fue larguísimo. Es un tema considerar. No puede ser que los espectáculos taurinos se prolonguen cerca de tres horas. Se lidiaron erales de Alcurrucén, bien presentados, aunque no terminaron de romper. Castaño chorreado el capacho que abrió plaza. Distraído de salida y tardo en banderillas, luego persiguió los engaños, pero muy ayudado por su matador, que tuvo la virtud de dejarle siempre la muleta puesta en la cara. Más cuajo tuvo el también gacho segundo, abanto de salida. Informal y distraído, huyó hasta de su sombra en los dos primeros tercios. Con la muleta fue y vino, pero siempre que pudo se fue para las tablas. El colorado, ojo de perdiz y bociblanco tercero, fue un animal con lustre, pero escaso de cara. Muy manso, huido, y con tendencia a tablas, cuando le dejaron la muleta puesta embistió con celo y calidad y humillando mucho. También …