El próximo martes se cumple el 75 aniversario del fallecimiento de uno de los poetas más importantes de la literatura española del siglo XX. Aunque tradicionalmente se le ha encuadrado dentro de la Generación del 36, Miguel Hernández mantuvo una mayor proximidad con la generación anterior, hasta el punto de ser considerado por Dámaso Alonso como: “genial epígono de la Generación del 27”. Nacido en Orihuela el 39 de octubre de 1910 y pastor de cabras desde niño, en 1925 llegó a cursar estudios de Derecho y Literatura. Al tiempo que cuidaba del rebaño, Miguel leía con avidez y escribía al mismo tiempo sus primeros poemas. Hizo un primer viaje a Madrid en busca de fortuna, aunque volvió a Orihuela sin haber conseguido abrirse camino. Tras editar su primer poemario, Perito en Lunas, volvió a la capital para tratar de abrirse paso de nuevo. En esta ocasión, el escritor José María de Cossío le escogió como secretario personal y de esta manera Hernández fue uno de los redactores de la enciclopedia Los toros. En ella colaboró en la redacción y edición de los cuatro primeros tomos, destacando las biografías que salieron de su pluma. Entre ellas, sobresalen las de José Ulloa Tragabuches, Rafael Molina Lagartijo, y el precursor del belmontismo, Antonio Montes. Colaboró además con asiduidad en Revista de Occidente, e hizo amistad con poetas coetáneos como Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, Luis Rosales y Rafael Alberti. Algunas de sus obras más destacadas fueron Quién, El rayo que no cesa y Viento …






