La noticia de la desaparición, y posteriormente del hallazgo del cadáver de Miguel Lazaro ha caído como un mazazo entre todos los aficionados valencianos. Tristeza y pesar. Dolor y sobrecogimiento. Parafraseando a Miguel Hernández, un hachazo invisible y homicida ha herido a la familia taurina valenciana. Miguel Lazaro era, ante todo, un gran aficionado, y una mejor persona. Presidente del Club Taurino de Foios, sin él no se entendería la carrera taurina de Vicente Ruiz el Soro. Ni se podría explicar ese fenómeno sociológico y taurino que fue y es el sorismo, que se extendió a lo largo y ancho de toda la geografía taurina mundial. Ni esas semanas culturales del Club Taurino de Foios, que servían para poner broche de oro a la temporada taurina en la provincia de Valencia. Por ella pasaron grandísimas figuras del toreo, y relevantes personalidades relacionadas con el mundo de los toros. Vicente Ruiz El Soro se crió en lo taurino de la mano de Miguel, quien fue como su segundo padre. Al igual que junto a Ramón y otros grandes y recordados personajes de Foios. Junto a él, junto a ellos, se desarrolló toda su carrera. Y no sólo en lo taurino, sino también en el plano personal. En palabras del propio Vicente, Miguel hoy en día seguía siendo un gran apoyo para él. Un consejero, un asesor, alguien en quien apoyarse y que le ayudaba a ver las cosas con más claridad y mejor horizonte. Con una paciencia franciscana, porque Vicente ha sido …