Anna Grau: “Si fuera Ministro de Cultura protegería la Fiesta”

“La tauromaquia tiene un componente atávico y ancestral que me atrae…”

  

José R. Palomar.

Anna Grau decidió dejar el periodismo (aunque sigue escribiendo) hace tres años, para enrolarse en Ciudadanos, en un momento no demasiado propicio para el partido…Dice que intenta hablar con un lenguaje inteligible a la gente. Ha trabajado en medios como delegada del diario Avui en Madrid, corresponsal de ABC en Nueva York. También ha colaborado en la Sexta, A-3, Onda Cero, la Ser, Catalunya Radio, entre otros. Y actualmente tiene columnas en The Objective y Economía Digital. Ocasionalmente escribe en ABC, La Razón y La Vanguardia. No todos conocen su “vena taurina”, ya que sin ser una experta, conoce lo que significa la Fiesta, y se ha relacionado con gente del mundo taurino.

¿Cuál fue la primera corrida de toros que presenció?

   – No lo recuerdo: sé que en mi infancia ofrecían muchos festejos por la tele,¡y eso nos enfadaba!, porque se suprimía la programación infantil vespertina…He de decir que no tiene nada que ver, para calibrar lo que significa la Fiesta, con el poder ver la corrida al natural. Y la primera vez que pisé las Ventas fue en 1998 para ver a Ortega Cano. Jorge Fernández Díaz, que en aquel entonces era secretario de Estado, me dijo que ¡tenía que ver una corrida de toros sin falta!.

-Y no ha abandonado las plazas de toros…

   –Ademas de las Ventas, he tenido la oportunidad de ver toros en Sevilla, en Alicante y en Granada (en esta última presenciando la segunda reaparición de José Tomás). Me gustan las Ventas porque te encuentras con amigos, hay mucho compadreo. Y al tener oportunidad de ver los toros, desde un burladero de callejón, hizo que me infundiera respeto. En La Maestranza, ya es otra cosa: allí es como “ir a Misa”, más rito, la gente muy bien trajeada…y en Alicante (estuve en la Feria de San Juan del 2017) es un coso de marcado color mediterráneo. Me gustaría visitar la plaza de Nimes y ver cómo se contempla allí el espectáculo…

¿Ha conocido personaje del mundo taurino?

   –Si, y la verdad es que en lineas generales, me he sentido bien tratada…Seguramente, porque me han introducido gente que a estaba ya asentada en la Fiesta. He hablado con Enrique Ponce, que sería ejemplo del “torero ilustrado” (como en su día Belmonte alternaba con intelectuales de la época)… José Tomás es “más hosco”, Morante, un tanto excéntrico…Y Simón Casas tiene un discurso que le ha quitado caspa a la Fiesta, introduciendo el aspecto cultural dentro de la gestión de las Ventas, y además, su biografía tiene tintes de novela…Ah! Y estuve en la finca de Victorino Martín.

¿Se necesita tener valor, o dignidad, en política? (haciendo paralelismo con la Fiesta)

   –Digamos que se puede tener valor sin dignidad, pero si posees dignidad previamente debes atesorar valor…Lógicamente, no se puede comparar enfrentarse a un grupo de CDRs en Cataluña, por ejemplo, que a un animal que te puede matar.

¿Cómo vivió la prohibición de los toros en Cataluña?

   –Me cogió desde la distancia, porque en aquel entonces estaba viviendo en Nueva York, pero lógicamente con tristeza. Se ha querido relacionar a las corridas de toros en Cataluña con algo “españolazo y cutre”, cuando por el contrario, se trata de una fiesta atávica y que proviene de la antigüedad…Es una visión simplista del espectáculo. En Ciudadanos queremos proteger los correbous. Adquirí el compromiso de defenderlos.

El sector taurino dice que Albert Rivera, tras su discurso antiabolicionista, se olvidó del tema. Y llegó a salir a hombros en la Monumental en esa época, junto a Alicia Sánchez Camacho (del PP)

Vamos a ver: en Ciudadanos somos liberales, y pueden convivir distintas tendencias: gente a favor de los toros y en contra. Pero sí tenemos claro que somos contrarios a las prohibiciones, y sobre todo de que se politice el antitaurinismo… Respondiendo a su pregunta sobre Rivera, que alguien se muestre en contra de la criminalización de una afición, no significa que luego se muestre interesado sobre el misterio de la Fiesta.

Sin embargo, usted se posiciona claramente.

Me declaro taurina (aun no siendo una experta). Me parece bien, por ejemplo, que en Madrid La Comunidad que preside Díaz Ayuso complemente a la empresa taurina, en lo institucional. Le diré más: si fuera ministra de Cultura, protegería la Fiesta.

Balañá no ha querido dar toros desde que se revocó la prohibición del Parlament. ¿qué le parece?

Está claro y por lo que me han dicho, que Balañá no quiere abrir la Monumental- en cuanto a corridas de toros- para no tener problemas con las autoridades municipales (que son de signo nacionalista, o independentista). Como liberal, lo considero comprensible y no se le puede obligar. Por desgracia, en Cataluña mucha gente opta por esa actitud: remar en favor del viento que manda…

No me ha hablado de los animalistas…

     –Mantienen unos postulados paternalistas, en relación a los animales y a la naturaleza. El ser humano no tiene el control sobre la naturaleza. Mi gata por ejemplo, no es vegetariana. Provengo de unos orígenes familiares del campo y del “payés”, y eso hace que tenga una visión mas realista sobre el tema. Por supuesto, detesto la crueldad con los animales, pero ¿y la caza, y la pesca?…El animalismo tiene un discurso demagógico y poco argumentado, al que se han apuntado algunos políticos, porque eso les da votos.

Usted es experta en literatura, e integraba el equipo del programa “Libros con Uasabi” (TVE), dirigido y presentado por Fernando Sánchez Drago. ¿Abordaron el tema taurino?

   –Ahora mismo no lo recuerdo en concreto, pero seguro, pues ya sabe que Dragó tiene “una obsesión” con Hemingway…Y este escritor plasmó el ambiente de los toros, y de Pamplona, en su novela “Fiesta”, aunque tampoco estuvo tanto tiempo en esa ciudad…Y no sé si sabe que el protagonista de esa obra es un hombre impotente, y que ve amenazada su virilidad. Quizá por eso sale “The sun also rises” (que aquí se tradujo como Fiesta) en la obra (el sol también sale (y sube)… título que tiene resonancias del tema sexual latente en la historia.

-Hábleme de otros escritores en la vertiente taurina

   -Tengo debilidad por Manuel Chaves Nogales, a raíz de leer su emblemática “Biografía de Juan Belmonte”: es la glorificación de la tauromaquia, y no olvido la belleza que desprenden algunas obras de Garcia Lorca, en relación a lo taurino

¿Es cierto, volviendo a Pamplona, que usted corrió en un encierro?

   –Sí, fue en el 2013 y lo hice de la mano de quien entonces era mi pareja John Hemingway (nieto de Ernest Hemingway). Nos habíamos conocido un año antes, en Pamplona y en los sanfermines, y vivimos una historia de amor muy literaria y romántica…Correr juntos un encierro fue uno de los momentos más bonitos. Recuerdo que John trataba de protegerme y de tenerme a salvo todo el tiempo. Bonito recuerdo…

 

   Anna Grau empezó siendo simpatizante de CS en 2013, y se enroló en ese partido en Noviembre del 2019. Siempre ha mostrado una clara oposición a los postulados nacionalistas que engendra el “procés”, y desde Madrid u otro lugar del mundo se ha granjeado enemigos en el independentismo.

   -¿Cómo valora su paso por la política?

   –En primer lugar, déjeme que haya pasado un tiempo para hacer balance…No me arrepiento en absoluto: trato de incorporar un nuevo lenguaje a la política, que sea inteligible. Estoy muy a gusto con el equipo humano que cuenta Ciudadanos.

Partido que no atraviesa su mejor momento…

   -¡A mí me van los retos!, llevar la contraria, ir contracorriente…Antes cuando estaba en lo alto, todo el mundo se apuntaba. Pero cuando el barco pierde fuelle…ya sabe.

¿Fue difícil dejar el periodismo para enrolarse en la política?

   –Buenooo, el periodismo no lo he abandonado, porque sigo escribiendo. Sólo siento no tener tiempo para la literatura. Vivir profesionalmente en la política, si te lo tomas en serio, es como ser maestro: “trabajas de sol a sol”…Hubo un momento en que vi que había que involucrarse. En un atril, puedes decir cosas que en un periódico no te dejarían escribir…Por otro lado, a mis compañero de Cs les puedo ofrecer el punto de vista periodístico: cuando les hacen una entrevista, si ofrecen un discurso…

Pero los afiliados a un partido suelen aplaudir todo…

   –Eso es lo que bien escribía Cayetana Álvarez de Toledo en su libro, cuando tras un discurso todo el mundo le decía “¡qué bien has estado!…Yo no soy de esas, e intento ser sincera. El periodismo me ha enseñado que no se puede mentir, y mi aportación a la política, es que no puedes mentir.

¿Por qué hay tanto sectarismo?

   –La políticas se ha tribalizado, polarizado y hooliganizado.O estás conmigo, o contra mí…Por eso es importante un partido como Ciudadanos, para el que no existe ningún recambio en la actualidad (aunque muchos lo quieran dar por muerto). Pero la vida da muchas vueltas…

¿Por qué recibe tantas críticas en las redes, donde está muy presente?

   –Soy una persona incómoda, una “catalana de pura cepa”, que va en contra del discurso nacionalista en boga. Desde que me signifiqué contra “el procés” se me ha atacado.

¿Y vetado en algún medio?

En ocasiones sí, y no quiero hacerme la mártir…Hubo una época en que acudía con cierta frecuencia a TV3, para después sólo aparecer con cuentagotas y “como la mujer barbuda”, esto es: “Vamos a invitar a esta, para que no parezca que todos son de la misma cuerda ideológica…”.

-La lengua en Cataluña, ¿es un arma política?

   –Totalmente, yo soy de ascendencia bilingüe, y hago una cosa que pone muy nerviosos en el Parlament a los diputados: utilizar las dos lenguas. Poco después de morir Franco tenía sentido proteger el catalán, porque era minoritario a nivel oficial…Pero ahora se ha llegado al extremo contrario: convertir la lengua en un instrumento de homogenización, quieren a toda costa que prevalezca el catalán. Y en la calle se vive el tema de manera normal distinta, utilizando ambas lenguas…

Estuvo viviendo en Madrid durante veinte años. ¿en qué medida le ha enriquecido ese periodo?

   –Para ser exactos, seis de esos viente estuve en Nueva York. Y ese distanciamiento geográfico me ha servido para apreciar con más ecuanimidad lo que estaba pasando en mi tierra. Puedo decirle que durante los sucesos del 2017, lloré cuando hablaba Inés Arrimadas en el Parlament, y le iba enviando mensajes. Y ya en Madrid, durante el discurso del Rey, también me emocioné mientras lo contemplaba junto a unas amigas en el Café Gijón…

Un sentimentalismo que le honra…