ÁLVARO: “El trinquete Pelayo de Valencia es Las Ventas de la pilota”

Alvaro Navarro SerraÁlvaro en los carteles, uno de los más famosos pelotaris que ha dado la pelota valenciana a lo largo de la historia, es también un gran aficionado a los toros. Durante la pasada feria de Fallas, se le pudo ver algunos días en el callejón de la plaza de toros, acompañado por el presidente de la Diputación Toni, Gaspar, paisano suyo, de Faura.

Enrique Amat
 

“Es una historia en la que estuve trabajando mucho tiempo. En un momento dado investigué el tipo 

Algo tendrá que ver su afición el que se le conozca con el sobrenombre de “El Bou de Faura”.

Algo de eso hay. Me lo sacaron porque yo jugando a la pelota era muy fuerte. Era un tanque, no daba una pelota por perdida. Tenía mucha energía y mucha fuerza física. Y en Canal 9 empezaron a decir esto y estoy muy orgulloso. No me ha molestado nunca se sobrenombre, sino al contrario. Y mira por dónde, luego me gustan los toros también y al final eso tendrá algo que ver.”

Es un asiduo a las plazas de toros.

 “Siempre me han gustado los toros. Y me gusta ir a las plazas, y también estar al día de la información. En la radio, en la televisión, en Internet. Me gusta estar informado de todo lo que pasa en el toreo. En mi casa siempre se han visto los toros. Es un arte muy difícil de entender, pero muy bonito a la vez. Me gusta el toro de cuerda y el Bous al Carrer, que es lo más autóctono que tenemos en Valencia. Pero para mí el de la plaza es algo especial. “

 Aunque germinó su afición en la calle.

Por supuesto. En Faura hay muchísima tradición. Yo le he vivido desde la calle. Soy miembro de la Peña Taurina y comparto esa tradición. Pero la esencia que tiene el toro en la plaza es algo difícil de igualar.”

Hablando de su pueblo, usted ha contribuido a colocarlo en el mapa. Junto con el presidente de la Diputación. Y un novillero que tuvo gran cartel, porque llegó a torear en Madrid, Sevilla, Bilbao y Valencia.

“Fernando Beltrán además de un gran torero, es muy amigo mío. Es más, mi retirada de la pelota la celebré con una capea. Y ese día toreé al alimón con Fernando Beltrán. Es más, yo entreno mucho con él en la bici. Y hablamos de toros y de cómo se sienten los toreros y para mí siempre ha sido un referente tenerlo cerca. Con él he aprendido mucho. Y Toni Gaspar, mi paisano, ha hecho muchísimo por la fiesta de los toros y todos le tenemos que estar agradecidos. “

En los toros siempre se habla de carteles rematados. Y en la pelota, no hay cartel que iguale al Genovés, Sarasol y Álvaro. Es el cartel más rematado de la historia.

“Bueno, la verdad es que ellos son dos referentes. Y ese cartel, si hubiera podido anunciarse a la vez, hubiera sido un éxito. Compartir con ellos, con Paco y Enrique vivencias, es algo grande. Ellos fueron los más grandes. Además, Genovés era muy aficionado a los toros. Muy amigo del Soro y también muy seguidor del cante flamenco.”

Al igual que los toros, en el mundo de la pelota también habrá artistas, valientes, técnicos.

“Es así, porque por ejemplo Enrique Sarasol era la elegancia personificada. Llegaba a la perfección. Todo lo hacía fácil. Era como Curro Romero. Cuando salía al trinquete, la gente estaba pendiente de lo que hacía. Era la elegancia pura. Yo, sin embargo, tenía otro corte, por así decirlo. Era tosco, duro, lo peleaba todo, nunca daba una pelota por perdida. Sarasol, como buen artista, era más irregular, aunque se abandonaba a veces, pero era el más grande. No llevaba protecciones en las manos, era todo limpieza y todo lo hacía fácil. Si estaba inspirado, no había forma de ganarle.”

Las estadísticas dicen que usted fue el que más trofeos consiguió.

Bueno, porque a mí me tocó vivir otra época. Pero si Paco Genovés, cuando jugaba, hubiera existido el campeonato que se disputa ahora, seguro que hubiera ganado más que nadie. Lo de los trofeos está bien, pero lo importante es que te quiera la afición, que te reconozca, que te recuerde, que estén contigo. Eso supera a todos los trofeos que se puedan ganar.”

Y ustedes, como los toreros, también tienen su miedo escénico, porque un trinquete no deja de ser una suerte de plaza de toros.

Claro que sí. Nosotros padecemos ese miedo escénico como el que tienen los toreros antes de torear. Hasta que no entras en juego, no calientas las manos, no sientes las piernas, tienes una gran inquietud, no sabes cómo van a salir las cosas. En el toreo, además dependes de un animal, y es muy difícil. Nosotros competimos contra nosotros mismos y el torero se juega la vida delante del toro.”

Más que el miedo al toro, le tienen miedo a no fallar, a no defraudar.

 “Es que cuando estás arriba, es muy difícil mantenerte. El problema surge cuando tienes que estar bien todas las tardes, todos los días, todas las partidas. Eso es una gran presión. Y tienes que gustar al público, convencerles. Porque puedes perder o ganar, pero lo que tienes que hacer sobre todo es convencer al público, trasladarle eso. Es igual que con los toreros. Tienes esa presión, cuando sales al trinquete es igual que cuando sales a la plaza. El escenario exige mucho. Yo soy de Manzanares y cuando iba a verle, yo quería verle bien, tal como había estado en Madrid o Sevilla. El aficionado paga y es exigente, sin pensar en cómo está el torero.”

Es duro tener que estar bien un día concreto, en un sitio determinado y una hora fija.  Porque nunca sabes si ese día estás bien mal o regular anímicamente.

“Eso sea lo más duro. Porque hay que contar los viajes, el no dormir, el no poder descansar, la inquietud, el cómo te encuentras. Hay muchos matices. Y el que va a ver la partida no ve todo eso, solo va a la plaza o al trinquete después de comer, con el puro en la boca, a ver jugar o torear bien. El público va a pasárselo bien y no es consciente a veces de la dureza que hay detrás, lo que el ojo no ve, las connotaciones personales que tiene uno. Todos somos personas.”

Por eso hay días en que, aunque uno quiera, no salen las cosas.

 “Por supuesto. Porque, aunque uno tenga uno todo hacer las cosas bien, esto depende de muchos factores. Lo difícil en la pelota es que te pegue en  las manos. Que estés en el sitio que es necesario para golpearla. Estar al punto, tener reflejos, sentirte en la pista y en la cancha.”

Y cuando uno no está bien, se le nota en la cara. Eso decía su hija.

Y así es. No cuando uno pierde, sino cuando no ha estado a la altura en la que sabe que debe estar. Yo llegaba a casa y no daba explicaciones, pero me veían la cara y no preguntaban. Ya sabían que papá no había tenido un buen día. Pero a mí lo que me dolía más jugar mal que el hecho de perder. La satisfacción de jugar bien es superior a la de ganar o perder, que eso forma parte del juego. Si llegas a casa y has jugado todo lo que sabes y has hecho que la gente disfrute y una buena partida, lo de menos es el resultado. Es como los toreros, aunque a veces les enfade pinchar un toro, si se van habiendo pegado veinte muletazos buenos, con eso se quedan satisfechos.”

Usted ya se ha retirado. Manzanares padre, cuando se fue de los ruedos, decía que volvía a los toros porque tenía mono del miedo, de sentir esa adrenalina.

 “Para bien o para mal, a mí no me pasa eso. Yo he descansado mucho desde que, valga la expresión, me corté la coleta. Porque lo tenía muy claro. Yo me exprimí mucho durante mi época en activo, para luego no tener necesidad de jugar, de sentir ese miedo, esa inseguridad. Yo me exprimí al máximo y, una vez retirado, lo que quería era descansar. Eso sí, yo siempre me pongo en la piel de los que juegan. Porque sé lo que no han comido, las siestas que no han tenido, la duermevela y los nervios que han pasado, el cansancio de los viajes, la incertidumbre de si te van a responder las piernas, si vas a tener toque en las manos. Yo no estoy necesitado ahora de pasarlo mal, porque lo he pasado mal y sé lo que es eso. “

Pelota y toros.

“Sin dos cosas más grandes de mi vida. La pelota es uno contra otro. Y el torero se enfrenta al toro. Y siempre tenemos, tanto el torero como el pelotari, afrontamos esa soledad. Por mucha cuadrilla que lleves, o el apoderado o la gente que te acompaña, cuando estás en la cancha o en la plaza, el enfrentamiento es contigo mismo y con tu rival o con el toro. Esa soledad es tremenda. Pero es la grandeza de estas dos profesiones. “

Si un día se inaugurase una plaza de toros en Faura, cuál sería el cartel soñado para ese día.

Así de entrada, Enrique Ponce, Manzanares y Pablo Aguado. También me gusta Morante. Hay otros muchos buenos toreros, como  Juan Ortega o Ureña. Hoy día se torea mucho y bien. Me encantan los toreros de temple y cadencia, los que ralentizan el pase, los que para mí templan, y paran los relojes con el capote con la muleta.”

Asimismo el toque es importante en la pelota y en el toreo.

 “Hombre, es que tienes que sentirte las piernas y las manos, al igual que los toreros. Ya he dicho que Sarasol era un artista. Yo fui un todoterreno. No me cansaba. A Sarasol le venía la pelota a las manos, y yo tenía que ir a buscar la pelota. Que es distinto. Morante o Pablo Aguado tienen ese tempo y esa difícil facilidad. Y la verdad es que el toque es una inspiración, es algo innato. Pero hay que tenerlo y hay días en los que no se tiene. “

Entre ustedes habrá piques, como los toreros.

“Claro que sí, nosotros somos rivales, pero también amigos. Más que llevarme mal, lo que había eran rivales que te lo ponían muy difícil. Y sobre todo, ese era Pigat. Para mí, el que te lo ponía todo difícil. No llegó a jugar muchas finales, pero te hacía muy difícil la partida. Era rocoso, jugaba los siete días de la semana y todavía tenía fuelle el tío. Era fuerte y muy difícil de ganar. Un jugador que me dio mucha guerra, pero a quien admiré mucho también.”

Igual que las plazas de toros, habrá de todo en los trinquetes, más amables, más exigentes, más bonitos.

 “La verdad es que la catedral es Pelayo. Es como la plaza de toros de Madrid. El que jugaba en Pelayo un jueves o un sábado era el que cortaba el bacalao. Ahora da gusto cómo lo han dejado con el nuevo restaurante y lo bonito que lo han dejado. La célebre “partida del dissabte” era algo grande. Aquello lo bautizó Lorenzo Millo, del diario Levante. Y pasó a la historia. La partida del dissabte era como torear en San Isidro. Y luego hay otros trinquetes. Si Madrid es Pelayo, yo diría que la Maestranza es Massamagrell. Allí, cuando hace mucho calor, los martes de verano se programan partidas antológicas. Es un trinquete muy noble, muy bueno para el que es aficionado de toda la vida. Y luego hay trinquetes largos como el de Villarreal, más pequeños como el de Pedreguer, cortos como el de Massamagrell, rápidos como el de Pedreguer. “

O sea, que hay públicos y públicos.

 “Así es. Pelayo es Madrid. A la mínima te silban si cometes algún fallo, Massamagrell, es exigente, pero de un público exquisito, les gusta ver jugar bien. Si fallas algún rebote, te silban, pero con otra actitud. Luego cada trinquete tiene su personalidad. Benidorm, Pedreguer, etc.”

Y sus cornadas son las lesiones.

 “Porque al igual que a los toreros, la temporada nos pasa factura. Las lesiones en las manos son normales, el cuerpo las asume, porque son nuestras herramientas de trabajo y están muy castigadas. Nosotros no tenemos capote y muleta, utilizamos las manos. Pero más complicadas son las lesiones de los hombros. Eso se combate con masaje, con entrenamiento. Y ahora se ha evolucionado mucho en la preparación física y con ello se evitan muchas lesiones. Yo estoy retirado de los trinquetes, pero sigo yendo. Porque me gusta ver jugar. Y también sigo yendo a las plazas, porque me gusta ver torear. Son dos disciplinas maravillosas y que me dan mucha vida.”

Nacido en Valencia en 1959.

En la actualidad es redactor en los portales Avance Taurino y Tauroimagenplus, así como en la revista de la Unión de Federaciones Taurinas de España (UFTAE) y colabora en el programa de radio “Toros con El Soro” de Intereconomía Radio y El Remolino de Ocho TV.

Desde septiembre 2019 dirige el programa de Tendido 1 en Play Radio 107.7 FM.