Es decir en setenta y cinco años. Comencé a ir a los toros en 1942. Feria de san Jaime. Carteles de gran categoría con las mejores figuras del momento, entre ellas Manolete. Recuerdo que en una de las combinaciones se anunciaba la retirada en Valencia del maestro Marcial Lalanda.
Pocos meses antes de fallecer ese gran hombre de negocios taurinos que fue Pepe Barceló, en una de nuestras conversaciones, al referirme yo a esa feria de 1942, Pepe Barceló me lo confirmó, tienes razón Paco, en una de esas corridas se despidió de Valencia, Marcial Lalanda con una corrida del Conde la Corte.
Desde entonces a hoy grandiosas ferias. Una de ellas se llamó La feria de los toreros. Luis Miguel, Órdoñez, Arruza, Paquito Muñoz, Pepín Martín Vázquez, Manuel Álvarez “El Andaluz”, Juanito Posada, Gregorio Sánchez, Los Bienvenida, Litri, Aparicio, Martorell, Camino, Puerta, Mondeño, el mexicano Jorge Aguilar “El Ranchero”, bueno para que seguir la flor y nata de la torería andante.
Pues bien desde entonces a hoy, presumo de no haberme perdido jamás, ni uno sólo de los festejos taurinos celebrados en Valencia. Como dato curioso diré que me casé con mi novia Monique (hoy mi esposa) en plena feria del año 1969. La ceremonia religiosa en la Iglesia de San Juan y San Vicente de la calle de Isabel la Católica. Firmaron como testigos, entre otros, Vicente Zabala y Alfonso Navalón (por entonces las relaciones eran más que cordiales). Banquete nupcial en el restaurante Las Arenas.
Tras la comida, cambio de indumentaria y a los toros. Por la noche Suite en el Hotel Monte Picayo. Y así hasta que acabó el serial.
Posteriormente viaje de novios. Madrid, Toledo, Salamanca, Galicia, Rias Gallegas, El Ferrol, Vigo, La Coruña y Biarritz. Seguidamente hicimos las ferias de Vitoria, San Sebastián y Bilbao. Regreso a Valencia y de nuevo a nuestras localidades habituales.
Perdón por el rollo.
Desde entonces, me refiero ahora a 1942, a hoy jamás había visto una feria tan pobre. Una novillada y tan sólo tres corridas, con sólo una de buen tono. Castella, Manzanares, Roca Rey. Lo demás se comenta por si sólo.
A todo esto, llevamos años en que no faltan plumas y voces abogando por revitalizar la feria de San Jaime.
Hasta que llega el productor de arte, Simón Casas y… ¡Voila! C´est fini.









