Sábado, 13 de junio de 2026. Plaza de toros de Talayuelas. Buena entrada tarde agradable. Novillos de Antonio Manuel Martín Campos, bien presentados y de juego desigual. Buenos tercero y cuarto. Finito de Córdoba, muestras de desagrado tras tres avisos. Esaú Fernández, dos orejas. Juan Vicente, oreja tras aviso. Alejandro Cerverón, dos orejas. Presidió la alcaldesa de la localidad Emma Cuenca.
Enrique Amat, Talayuelas
La empresa Bous al Carrer S.L, a cuyo frente está Gregorio de Jesus, organizó el cartel del festival taurino que tuvo lugar este 13 de junio en la plaza de toros conquense de Talayuelas, con motivo de sus fiestas patronales de San Antonio.
En el mismo destacaba la presencia Finito de Cordoba, cuyo anuncio constituía a priori todo un lujo a poner en el haber de la empresa. Finito compartía cartel con los también matadores de toros Esau Fernandez y el valenciano Juan Vicente. Completaba el cuarteto de actuantes el novillero Alejandro Cerverón. Los astados a lidiar lucían el hierro de Antonio Manuel Martín Campos. Amenizó el festejo el Centro instructivo y musical de Talayuelas.
Los novillos de Antonio Manuel Martín Campos, bien presentados y con suficiente cuajo, dieron un juego desigual. El castaño y lombardo primero tuvo muy poquita fuerza, y además anduvo muy escaso de casta. Rajadito y a la defensiva al segundo, que por lo menos, muy ayudado por su matador, fue y vino. El colorado, ojo de perdiz y bociblanco tercero se desplazó y tuvo un buen son. Y el castaño listón cuarto repitió sus embestidas, siempre estuvo pendiente de la muleta y metió la cara humillando con buen aire.
Finito de Córdoba, perfectamente vestido de torero, no tuvo opciones ante el descastado y rajado primero. Lo intentó por los dos pitones, pero sin que aquello llegase a tomar vuelo. Y luego pasó las de Caín con las armas toricidas, perdiendo por momentos los papeles y dando tiempo a que sonasen los tres avisos y que el animal volviese vivo a los corrales. Un día malo lo tiene cualquiera. Pero este fue muy malo. Otra vez será.
Esaú Fernández saludó con tres largas de rodillas a su oponente. Luego firmó una apertura de faena genuflexa. Y en los terrenos de adentro, aprovechando las inercias y querencias de su rajado oponente, firmó un trabajo sobrado de recursos, suelto, fresco y siempre sabiendo resolver la papeleta con profesionalidad. Mató con presteza.
Juan Vicente lanceó con vistosidad y ganándole terreno a su antagonista en un lúcido y extenso saludo capoteril. Y muleteó con sentido de la ligazón en una faena en el que toreó por los dos pitones con entrega y buen aire.
Alejandro Cerverón toreó con el capote con vistosidad y pareó con espectacularidad. En el tercio final, toreó con sentido de la ligazón en un trasteo de buen concepto y sobrada comunicación con los tendidos.









