La verdad de los toros en televisión. Artículo de Carlos Bueno

Las audiencias avalan el regreso de los toros a la televisión en abierto, pero el futuro de las retransmisiones pasa por ofrecer espectáculos de máxima seriedad, profesionalidad y autenticidad. La Fiesta se juega también su prestigio delante de las cámaras.

 

 

Las retransmisiones taurinas en abierto han dejado de ser una reivindicación nostálgica para convertirse en una evidencia respaldada por los datos. Allí donde las televisiones públicas han apostado por emitir corridas de toros, la respuesta del público ha sido contundente. Canal Sur abrió el camino, después llegaron Telemadrid, Castilla-La Mancha Media o Aragón TV, y recientemente la cadena autonómica valenciana À Punt ha confirmado la tendencia: cada festejo que programa multiplica sus registros habituales de audiencia. La demanda existe, y además resulta rentable en términos de interés social y servicio público.

 

En este contexto, el siguiente paso lógico sería el regreso de los toros a TVE. La televisión estatal debería asumir la responsabilidad de reflejar una realidad cultural profundamente arraigada en buena parte de España. No se trata únicamente de entretenimiento, sino de atender a una tradición, una sensibilidad y una manifestación artística que forma parte de la historia y la identidad de millones de ciudadanos. Recuperar las retransmisiones taurinas supondría, además, normalizar una presencia televisiva que durante décadas fue habitual y que contribuyó decisivamente a popularizar la Fiesta.

 

Sin embargo, para que ese regreso sea sólido y tenga continuidad, no basta con emitir corridas. Es imprescindible cuidar cada detalle. La televisión amplifica tanto las grandezas como las carencias, y por eso la selección de los festejos debe hacerse con rigor. Las retransmisiones han de proceder de plazas donde salga el toro íntegro, donde exista verdadera exigencia y donde los toreros asuman un compromiso auténtico con el espectáculo. El aficionado y también el espectador ocasional perciben rápidamente cuándo lo que sucede en el ruedo tiene verdad y emoción.

 

Resulta igualmente necesario huir de favoritismos con empresarios que impliquen retransmisiones desde cosos excesivamente complacientes, donde cualquier cosa se celebra sin el mínimo criterio. La televisión necesita ofrecer autenticidad, seriedad y profesionalidad. Porque cuando eso falta, el perjuicio para la imagen de la Tauromaquia es enorme.

 

Y en esa responsabilidad no sólo entran los matadores. Todos los profesionales que intervienen en la lidia desempeñan un papel fundamental. Los errores graves protagonizados en algunos festejos recientes por determinados subalternos, tanto de a caballo como de a pie, han proyectado una imagen impropia de un espectáculo que pretende fidelizar nuevos espectadores. Es evidente que nadie desea dar una mala imagen, pero la realidad es que ciertos episodios terminan deteriorando la percepción del público y perjudicando al toreo.

 

Las retransmisiones taurinas en abierto representan una oportunidad histórica para acercar la Fiesta a nuevas generaciones y consolidar el interés de quienes ya la siguen. Pero para aprovecharla plenamente hace falta responsabilidad colectiva, que las televisiones programen con criterio, que los matadores se comprometan de verdad y que todos los profesionales entiendan que el futuro de la Tauromaquia también se juega delante de las cámaras.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».