¿Tarde para olvidar? no, para tomar nota

Pablo Aguado escuchó los tres avisos en su primero.

 

Madrid, 21 de mayo.

Plaza de Las Ventas.

Duodécimo festejo de la feria de San Isidro.

Lleno.

Toros de Puerto de San Lorenzo, primero y tercero, La Ventana del Puerto,quinto y sextom José Vázquez, segundo, y El Freixo, cuarto. Sin raza, fuerza ni fondo.

José María Manzanares, de obispo y oro, silencio en su lote.

Juan Ortega, de aceituna y oro, silencio en los dos.

Pablo Aguado, de celeste y oro, pitos tras tres avisos y silencio.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Duodécimo festejo de la Feria de San Isidro con toros de Puerto de San Lorenzo (1º, 2º, 3º), La Ventana del Puerto (4º, 5º, 6º), sobrero de José Vázquez (2º bis) y sobrero de El Freixo (4º bis). Mostraron variada presencia, poco poder, escaso juego, medida transmisión y menguado contenido. Pablo Aguado pasó de momentos excelsos al instrumentar importantes muletazos en tandas con expresión, a continuar con brillantes pases por la izquierda sin ligar, finalizando con 16 intentos fallidos de descabello. Escuchó tres avisos y vio como cacheteaban desde un burladero al toro que se fue; en su segundo quiso venirse arriba, compuso bien la figura pero faltó mando. José María Manzanares poco pudo hacer frente a uno con calidad de fuerza medida, en el otro le faltó convicción y decisión para, además de estirarse en las verónicas, aprovechar con la muleta su fijeza y transmisión. Juan Ortega pocas opciones tuvo con uno que blandeó, en el otro no terminó de apostar.

Manzanares recibió a su primero de Puerto de San Lorenzo con asentadas y templadas verónicas cerca de tablas. Blandeó al dejarle colocado para embestir en varas. El primer puyazo fue leve blandeando al salir, en el segundo empujó volviendo a blandear. Perdió las manos al llevarle con la muleta desde tablas al tercio. Pasando la raya exterior metió bien la cara aunque con poco brío. Por el derecho tuvo calidad, ligó, lo pasó erguido y abrochó con buen pase de pecho. Por el izquierdo la transmisión no llegó mostrando, una vez más, su feble condición. Su segundo de Puerto de San Lorenzo fue devuelto saliendo su segundo bis, cinqueño de El Freixo al que saludó con prestancia y enjundiosas verónicas. Con la muleta en la primera serie por el derecho levantó la cara, en la siguiente al pasarlo a media altura salieron con recorrido y enganchones. Por el izquierdo lo desplazó ligando pero sin transmisión. Lo volvió a intentar con escasa convicción y poca limpieza en la ejecución.

A Juan Ortega le devolvieron su primero de Puerto de San Lorenzo, saliendo a continuación un sobrero, de José Vázquez, al que recibió por verónicas sin terminar de acoplarse por lo abanto del astado, que fue hasta el picador de la puerta de cuadrillas y después hacia el otro picador entrando en dos ocasiones y blandeando a la salida de la suerte. Al pasarlo de muleta en el tercio perdió las manos por ambos pitones. El público comenzó a enfadarse y abrevió. Su segundo de La Ventana del Puerto embistió sin entrega en el capote. Empujó en la primera vara recibiendo un puyazo trasero, en la segunda se entregó. Inició con la muleta semigenuflexo junto a tablas llevándolo humillado hasta la raya exterior. Por el derecho consiguió ligar en series discontinuas. Por el izquierdo fueron de a uno. No terminó de decidirse y la faena no remontó.

En su primero de Puerto De San Lorenzo Pablo Aguado no terminó de acoplarse en la verónicas de recibo que remató con una importante media. En varas partió el palo sin entregarse. Al embestir, en la primera serie con la muleta, por el derecho metió bien la cara, lo pasó templando con suavidad, despacio, ralentizando con expresión cada muletazo. A partir de ahí mostró justeza de raza intentando irse, Aguado con oficio consiguió mantenerlo, ligando con ritmo, ayudándose con la voz. Por el izquierdo fueron meritorios y de a uno. Su segundo de la Ventana del Puerto, cinqueño, se desplazó cansino y sin transmisión, exigió en la muleta, soltó la cara y el torero lo intentó mostrándole la tela para indicarle el camino, punteándola el toro sin querer obedecer.

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Y otra extraordinaria, la de Beneficencia. No entiendo muy bien por qué sigue manteniendo la empresa actual estos nombres. ¿Por tradición? ¿Por seguir vistiendo a un santo al que se le pasó el tiempo?. Podría entenderlo si me lo explicaran.

"Cabrera, Vista hermosa, Vázquez, El Barbero y otros ganadero de Utrera de los siglos XVIII y XIX".

Nimes (Francia), 22 de mayo. Primera de la Feria de Pentecostés. Más de un tercio de plaza. Erales de Roland Durand. Mathias Sauvaire, Escuela Taurina José Cubero Yiyo de Madrid, ovación con aviso. Realito, Escuela Taurina de Sevilla, silencio tras dos avisos. Rogelio Pajuelo, Escuela Taurina ‘Tomas Campuzano’ de Triana, dos orejas. Lisares, Escuela taurina …