Ayer falleció en Madrid a la edad de 90 años el matador de toros Gregorio Sánchez, uno de los grandes nombres del toreo de la segunda mitad del pasado siglo.
Nacido en la localidad toledana de Santa Olalla en 1927, en el seno de una familia humilde, Gregorio Sánchez, tras pasar penurias y privaciones, comenzó a trabajar de albañil, hasta que, con una edad, más bien tardía, intentó la aventura del mundo de los toros, profesión en la que alcanzó, fama, notoriedad y gran prestigio entre los aficionados y sobre todo entre sus compañeros.
Tomó la alternativa en Sevilla en 1956 y la confirmó dos meses más tarde en Madrid
Su palmarés en Las Ventas fue de diez salidas a hombros por la Puerta Grande, 9 de Matador de toros y una de novillero.
Retirado en 1973, siguió viviendo el mundo de los toros de forma muy activa, como lo acredita que fue profesor de la Escuela Taurina, Marcial Lalanda de Madrid, durante 30 años.
El 19 de junio de 1960, protagonizó en Madrid la gesta de matar seis toros en solitario. Cortó siete orejas en un tiempo récord. La corrida duró una hora y 15 minutos. El festejo fue a beneficio del Montepío de Toreros, entidad que presidió varios años y fue determinante para que se le concediese la Gran Cruz de Beneficencia.
Otra de sus grandes gestas fue que lidió igualmente en Madrid seis toros, por la cogidas de sus compañeros, Diego Puerta y Paco Camino.
Fue padrino de las alternativas en Madrid de Santiago Martín “El Viti” (1961). quien tres días antes había obtenido un memorable triunfo en Valencia en su despedida de novillero al cortar tres orejas. También se la concedió en Madrid al diestro zamorano Andrés Vázquez.
Se da la circunstancia, que precisamente hoy día 23 de junio está previsto que se proceda en la Plaza de Las Ventas, a la colocación de un azulejo en memoria del gran torero toledano, que figurará junto a los de El Viti, Camino, Antonio Órdoñez, Antoñete y Curro Romero, entre otros.
Desde la redacción de Avance Taurino, nuestras condolencias a sus familiares









