Lo lógico sería escribir del desgobierno de Sánchez y sus esclavos mudos en el intento de prohibir que los menores vayan a los toros. Y encima dicen que los del sanchesmo, no sanchismo, que viene de Sancho, han hecho esta promesa a la ONU, otra que tal desde hace mucho tiempo, y están dispuestos a cambiar la ley para hacer otra barrabasada o bestialidad.

Ricardo Díaz-Manresa
No les cuesta porque hacen una al menos todos los días. Esperaremos porque es mejor que a uno se le ponga el corazón encogido y la mente aterrada viendo todas las que vemos y sin que el pueblo español, tan cobarde y tragadero, diga ni pío. En fin, igual algún día estalla el huracán. Pero ya ven, ni lo de Tenerife, ni las miles y miles de muertes por la pandemia, y las muchas, por dejadez, incompetencia o mala fe, de la dana, o la omisión de hacer antes lo necesario de la tragedia de Adamuz, les afecta, mientras la masa de españoles y de nuevo españoles siga muda. Tiene bemoles que no podamos salir de casa por si nos la ocupan etc etc etc ni ya subirnos a un tren.
Tampoco escribir sobre el “empacho Morante”. Nunca ha ocurrido nada igual. Ya están un poco pesaditos los morantistas y curiosos. A esperar al 9 de febrero y al Domingo de Resurrección para ver si es verdad, la –ahí están los hechos- no retirada de Morante, tan solo un bandazo sentimental.
¿Entonces? Pues algo que no es fundamental pero sí curioso y para eso miramos a los callejones de las plazas de toros, en especial al Las Ventas, NHB asegurado, y más o menos lo mismo en la Maestranza.
En Madrid, sobre todo, están apiñados los del gratis total. Y me refiero a los invitados y no a los que deben tener su burladero reservado. Como todo va a peor, digan lo que digan, podemos ver:
1/ Muchos invitados que no sabemos qué pintan ahí. Mujeres y hombres, jovencitos bastantes. A algunos no les interesa la invitación y casi no miran al ruedo y sí a su móvil.
2/ Otros están interesados pero no tienen ni idea de lo que ven. Y se mueve. Se levantan. Aplauden, gritan y meten la pata todo lo que pueden.
3/ Lo de los aplausos es la muestra total del empeoramiento y en algunos casos de la degeneración. Siempre hemos visto llenos los burladeros, sobre todo de profesionales que ni hablaban. Se miraban unos a otros para comunicarse. Y no había más. Pero, como todo se pega, dicen, menos la hermosura, hasta conocidos aficionados y, espantosamente, algunos toreros, aplauden desde el callejón. Y esto es lo que hay. Sólo falta que saquen los pañuelos, lo que supongo que en alguna plaza ya habrán hecho.
Y en la Maestranza más de lo mismo, que era la que más cuidaba el callejón limpio y ponía a todos en sus burladeros. Sólo estaban sueltos los que cumplían alguna obligación profesional.
4/ ¿Quiénes son los nuevos agraciados por su cara en puestos de burladero de callejón?. No se sabe pero es claro que son familiares o amigos de los que pueden regalar estos pases y que muchos sólo están allí para ocupar un sitio y que los vean aunque no les interese el espectáculo o para gritar y aplaudir. Sería interesantísimo preguntar a cada uno quién le invitó.
El mundo actual ahora funciona así en casi todo. Pidamos a Dios que no empeore.







