Domingo 14 de septiembre de 2025. Plaza de toros de Bocairent. Aceptable entrada en tarde soleada. Astados de Nazario Ibáñez, bien presentados y de buen juego. Al quinto se le dio la vuelta al ruedo. Jorge Escamilla, dos orejas. Neyzan Espín, de la escuela taurina de Albacete, oreja tras aviso. Juan de Rocío, oreja tras aviso. Pablo Torres, vuelta tras aviso. José Román, dos orejas. Entre las cuadrillas lució con los palos Víctor Roig. En la lidia lo hizo Iker Rodriguez y con la puntilla Adrián Merenciano, quien además estuvo bien colocado y oportuno en quites Presidió Mari Luz Pascual.
Enrique Amat, Bocairent
Bocairent fue escenario de una clase práctica organizada por la escuela de tauromaquia de Valencia. Colaboraron en este festejo la peña taurina Esplá de Bocairent y la Asociación cultural taurina de esta ciudad.
En estos exámenes del mes de septiembre, los alumnos tienen el compromiso de poner de manifiesto el aprendizaje que están realizando en la profesión. Y el domingo, 14 de septiembre, cada uno exhibió unas formas y unos modos diferentes. Una personalidad y una preparación distinta que, en definitiva, es lo bonito. Que cada torero sea distinto y ofrezca unas formas de torear diversas a sus compañeros. Lo demás, se puede aprender.
Los astados de Nazario Ibáñez, bien presentados y de variado pelaje, dieron buen juego. Bueno el mogón primero, encastado, repetidor y que vio muleta en todo momento. Excelente fondo tuvo el segundo, aunque resultó muy claudicante y perdió las manos más de la cuenta. Precioso el burraco tercero, muy rematado, que embistió enrazado y con transmisión. También bonito el castaño y bociblanco cuarto, noble hasta decir basta. Y con movilidad al quinto, que se vino de lejos, con transmisión y fijeza.
Jorge Escamilla pareó con espectacularidad y firmó un trabajo bien concebido, muy asentado, y en el que muleteó con buen corte por los dos pitones. Suelto, comunicativo y puesto, echó mano de repertorio.
Neyzan Espín, de la escuela taurina de Albacete, lanceó con cadencia y muy acompasado. Brindó al matador de toros Ruben Pinar y al ganadero Jorge Ibáñez y firmó un trabajo en el que mostró un excelente concepto, asentamiento de plantas, y sentido del temple. Causó una notable impresión.
Juan de Rocío exhibió sello y firma en una labor a la que le faltó cierta reunión y remate. Con todo, no dejó de intentarlo con plausible actitud, a pesar de ser volteado y se justificó con creces.
Pablo Torres, lanceó con excelente son al cuarto. Luego le firmó una torerísima apertura de faena, empacada, encajada, sentida y con rutilante firma. Dio excelentes muletazos por los dos pitones, con hondura, templanza, expresión y, sobre todo, sobrado de sello y rúbrica. No lo mató, pero la faena tuvo impronta y excelencia y se abrió un amplio crédito.
José Román se fue a la puerta de chiqueros a saludar a su antagonista, al que luego le dio un farol de rodillas y le lanceó con vibración. A pesar de su bisoñez, exhibió un interesante concepto, vertical, asentado e intentando siempre hacer las cosas por la línea de la ortodoxia. Mató de una buena estocada. Ilusionante debut el suyo.