Ernesto Javier Tapia Calita es el líder de los escalafón en México. Y así lo ha sido durante los últimos cinco años. Comenzó su temporada española el pasado mes de junio en la plaza alicantina de Ondara, donde el 9 de agosto volverán los toros con un cartel formado por Alejandro Talavante, Tomás Rufo y Marco Pérez.

Enrique Amat
A Calita los ruedos españoles no le son ajenos.
“Y tanto. Yo me formé en España, en la escuela de tauromaquia de Sevilla. Porque mi madre es sevillana. Y mi padre fue Javier Tapia, el Cala, que llegó a ser matador de toros. Sevilla y Mexico son dos cimas en el toreo. Es un privilegio poder compaginar dos lenguajes y dos sensibilidades tan especiales como la sevillana y la mexicana, que han marcado mi personalidad.”
A pesar de ser figura en México, siempre hay que estar empujando, estar al pie del cañón y tratar de dar un toque de atención.
“Los toreros siempre estamos pasando una reválida diaria. Las cosas no son fáciles para nadie. Y hay que dar la cara todos los días. Estés arriba o estés abajo. Yo de novillero tuvo una carrera importante en España. En Las Ventas, en Sevilla, en Barcelona, en Ávila, en Arnedo, en Moralzarzal, en todas las ferias de novilleros. Me había formado en la escuela de tauromaquia de Sevilla, donde toreé cincuenta novilladas sin picadores, ganando el Zapato de plata de Arnedo y el certamen de promoción de Sevilla. “
Su debut con picadores fue en la plaza de una localidad tan emblemática para la historia y la cultura como es Simancas.
“Así es. En la provincia de Valladolid. Me cogió con un gran ambiente y, como dices, es una ciudad importante por muchos motivos. Y pasó a la historia de mi carrera por ese debut con caballos.”
A su padre le llamaban El Cala.
“Fue matador de toros allá por la década de los 70. Lo del apodo viene porque a los novilleros que hacían pruebas para tratar de ser toreros, a esos aspirantes se les decía que querían calar. Que querían calar toreros en México. Y como él salió de aquellas promociones, el apoderado le dijo que se llamase Cala. Él no estaba muy convencido, pero al final lo adoptó. Y yo, al ser su hijo, soy el Calita “
Un apodo que ha trascendido a todos los rincones de la tauromaquia.
“Pues sí, porque gracias a Dios he toreado mucho y en muchos países. Es ya una denominación de origen. Como decías, llevo cinco temporadas liderando el escalafón en México. He tenido triunfos, y he llegado a la cima aunque mi carrera se ha cocido a fuego lento. Porque yo estuve nueve años en el banquillo, después de tomar alternativa. Y apenas me daban oportunidades, salvo algunos festejos que, con mucho esfuerzo trataba de organizar mi padre, aunque no tenía muchas posibilidades. Llegué a trabajar en otras cosas. Pero supe esperar y aguantar. Son cosas que pasan a los toreros. A veces uno no entiende por qué no le ponen, por qué no le anuncian. Pero todo llega en su momento. Y al cabo de nueve años, volví a la plaza de toros de México, abrí la puerta grande y ello me valió para ese mismo año torear cincuenta corridas “.
Luego vino la pandemia.
“Ese año 2020 me pilló en España. Me sirvió para hacer mucho campo. Y luego tuve el privilegio de poder torear la primera corrida de toros que se celebró en España tras la pandemia, que fue en Ávila donde toreé con Finito de Córdoba y López Simón. Y también interviene en otras corridas televisadas durante esta pandemia, que me sirvieron para darme a conocer.”
En aquella corrida de Ávila, Finito cuenta que, a un espectador que estuvo metiéndose con él durante toda la tarde, cuando acabó la corrida, le devolvió el dinero de la entrada.
“Son anécdotas que pasan en el toreo. A veces cuesta aguantar ciertas cosas. Y que se le ponga en cuestión a un torerazo como es Finito, que tiene una muñeca privilegiada y un sentimiento especial, es duro de soportar. Pero bueno, la gente va a la plaza y hay que respetar lo que opinen, aunque se equivoquen.”
México es una tierra imaginativa y rica en poner apodos a sus toreros. Silverio Pérez el faraón de Texcoco; Lorenzo Garza el ave de la de las tempestades; Juan Procuna el Berrendito de San Juan; Pepe Ortiz el orfebre tapatío o Juan Silveti, el tigre de Guanajuato. Y usted Calita.
“Somos una tierra alegre, imaginativa, variada en sus concepciones de latauromaquia. Y precisamente esa variedad y esa personalidad es la que posibilita que se den y se inventen apodos tan bonitos, para tratar de describir el sello de cada uno de los toreros de la tierra.”
La Monumental de México, el llamado el embudo de Insurgentes, es una plaza que impone mucho respeto.
“Sí, produce un miedo escénico. Pesa mucho. Es grande, inmensa, cabe muchísima gente. Como la de Madrid. Una buena tarde allí te cambia la vida, el panorama y el futuro. Como me pasó a mí. Los taurinos ponen mucha atención en todo lo que sucede en México, y aquello tiene muchísima repercusión.”
Tomo allí la alternativa el 22 de noviembre de 2009. De manos de Manolo Mejía con José María Manzanares de testigo con el toro Canastero, de Julio Delgado.
“Fue una tarde muy bonita, aunque ese día pinché los toros y aquello no tuvo la repercusión que hubiera necesitado. Y eso me paró, y me dejó en el banquillo. Pero mi padre me ayudó esos años, a torear lo poco que toreé y a mantenerme con moral y no terminar de venirme abajo.”
Y después de la confirmación ya hizo el paseíllo con frecuencia.
“Como digo, México es una plaza que pone y quita. Tras mi triunfo toreé cincuenta tardes en México y unas doce en España. Luego en 2023 confirmé la alternativa en Madrid un 9 de julio. Di dos vueltas al ruedo tras matar dos toros de Román Sorando. Me negaron la oreja en el primero y me vine un poco abajo. Y en el segundo pasó lo mismo. Era una de aquellas tardes de verano, donde van los aficionados más fieles y más duros y cuesta mucho trabajo llamar la atención. Además me costó antes de ir a Madrid mentalizarme, no me veía preparado psicológicamente. Pero luego me vi capaz y pude estar bien matando dos toros muy serios y dejar buena imagen. “
Son de esas tardes que ayudan en lo profesional y a ganarse el respeto de aficionados y profesionales.
“Moralmente salí lanzado, pero yo esperaba otra cosa, más respuesta por parte de los empresarios. Pero no fue así. Y al año siguiente me anunciaron en San Isidro en una corrida de Baltasar Ibán. Un encierro muy duro, que no dio opciones. Exigente a más no poder. Yo hice lo que pude, pero aquella tarde me volvió a pasar factura.”
Como dice Belmonte y usted hace suya esa frase, se torea como se es y como se está.
“Pues sí. Y hay que ser fiel a la línea que tiene uno. De lo contrario, se nota mucho y no se está a gusto.”
En Ondara comenzó una nueva temporada española
“Era bueno para dar un toque de atención. Pero como se dice, el hombre propone, Dios dispone y el toro descompone. Yo venía ya muy rodado, porque había indultado un toro en la México, otro en Texcoco, venía de triunfar en León y Guadalajara. Los toreros se hacen toreando. Y yo vine con mucha ilusión y las cosas pues se dieron como se dieron. Ahora se trata de no ir con urgencias. Buscar una dimensión, el poso, la madurez, dejar huella, no sólo las prisas y las ganas por triunfar. “
Se dice que las prisas son para los delincuentes y los malos toreros. Y usted tuvo capacidad de esperar nueve años para acabar haciéndose figura.
“Yo sé lo que me ha costado. Y así es, hay que tener fe en uno mismo y en sus posibilidades. No dejar de entrenar y de creer en uno mismo. Aunque yo todavía tengo muchos objetivos por delante. Es una gran responsabilidad estar arriba del escalafón, porque compites con figuras y eso consume y te obliga mucho. Y te impone estar bien y responder a las expectativas de los aficionados. Pero es lo más bonito que hay. Y que no falte.”
Y cuando van los españoles a México, seguro que quieren medirse con usted.
“Claro, es lo que toca. Siempre es bonito competir y además medirte con tus ídolos, con gente a la que has admirado y que has visto en el patio de cuadrillas e incluso les has pedido fotos y autógrafos. Aquí las cosas no están fáciles, ni para los mexicanos ni para los españoles. Pero hay que encontrar el camino y seguir creciendo. Yo voy de la mano de mi apoderado José Luis Altolaguirre. La corrida de Ondara fue una tarde muy bonita, con dos toreros tan importantes como Paco Ureña y Borja Jimenez y con una corrida fuerte de El Pilar. Para mí fue una satisfacción hacer el pasieíllo en esta plaza tan importante.Y que siga la racha.”









