La razón y las ganas

Alberto Donaire reapareció tras su gravísima cornada de octubre y se justificó.

 

 

Valencia, 10 de mayo
Novillada del Día de la Virgen.
Muy poco público.

Novillos de Casa de los Toreros, bien presentados y de buen juego en general.

Borja Escudero (de negro y oro), silencio y silencio con aviso.
Alberto Donaire (de pimiento y oro), ovación con aviso en su lote.
Nacho Torrejón (de botella y oro), silencio tras aviso y vuelta al ruedo protestada.

Se desmonteraron Felipe Gravito y Carlos Donaire.

 

 

 


Paco Delgado

Foto: Mateo

 

 

El tradicional festejo con el que se realza la festividad de la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados, tuvo poca respuesta por parte del público y el aspecto de la plaza en fecha tan señalada era poco reconfortante.

Los aficionados que lo son hicieron salir a saludar a Donaire al romperse el paseíllo, reconociendo su gesto al reaparecer tras la gravísima cornada sufrida en el pasado octubre y de la que no está aun recuperado, habiendo aplazado una nueva intervención quirúrgica para tomar parte en esta función, aun en contra del parecer de los médicos que le atienden.
Muy dispuesto y animoso, se lució al poner en el caballo a su primero, acometedor y con buen son, derrochando entusiasmo en una faena templada y ligada pero que, en sus ganas, alargó más de la cuenta, llevándose al final dos volteretas que le descentraron a la hora de matar.
Tras su paso por la enfermería para revisarle y recomponerle se estiró al recibir al cuarto, al que dieron duro en el peto y llegó al último tercio a la espera y con peligro. Con todo y con ello, y a estar muy mermado de facultades, anduvo muy valiente y entregado, perdiendo la posibilidad de premio al matar mal.

El primer novillo tuvo su temperamento y emoción. Le costó a Borja Escudero encontrar el pitón izquierdo y cuando lo vio dejó una serie al natural limpia y con gusto. Pero no perseveró ni logró luego acoplarse a su oponente.
El cuarto, que puso en apuros a los banderilleros, tomó la muleta con buen aire, poniendo el alicantino más estética que eficacia en un trasteo que nunca cogió altura y que terminó algo aperreado.

Nacho Torrejón se presentó en Valencia con un novillo que blandeó y tuvo poco fuelle, sin que el novillero, muy frío, fuese capaz de poner la emoción que le faltó a su oponente.
Tampoco logró templarse con el buen sexto, al que desplazó siempre hacia afuera y con mucha velocidad, sin centrarse con el novillo y primando la cantidad sobre la calidad.

 

 

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…