Un parlamento abierto discutirá el futuro de los toros, poniendo en riesgo miles de empleos y siglos de historia.
El Congreso de la Ciudad de Méjico vuelve a la carga contra la tauromaquia y otras expresiones culturales que forman parte de la identidad nacional. Del 17 al 24 de febrero, se celebrará un parlamento abierto para debatir la prohibición de las corridas de toros, rejoneo, novilladas y peleas de gallos,una iniciativa impulsada principalmente por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que insiste en anteponer su agenda ideológica sin considerar el impacto económico y social que esto generaría.
El sector taurino ya ha mostrado su rechazo a este intento de erradicación cultural. Alejandra Arroyo, empresaria y ganadera, denunció que esta medida vulnera los derechos de miles de personas que dependen de la tauromaquia y que no se ha escuchado a los sectores afectados. “La tauromaquia, la charrería y las peleas de gallos son más que espectáculos: son patrimonio, son empleo y son parte de la historia de Méjico. No se pueden borrar de un plumazo sin consultar a quienes las mantienen vivas”, expresó Arroyo.
Sonora, Guerrero, Coahuila, Quintana Roo y Sinaloa ya han prohibido las corridas de toros, y en la capital, la Monumental estuvo cerca de cerrar definitivamente en 2022, cuando un juez ordenó su suspensión “indefinida”. Sin embargo, el apoyo de los aficionados, ganaderos y profesionales permitió revertir la medida, logrando la reapertura del coso en enero de 2024.









