César Girón y un revisor severo.
Hay toreros que han tenido mala suerte en su relación con los revisores de tren. Es el caso del diestro venezolano César Girón, que narraba así su experiencia: “Yo venía desde Badajoz con mi billete de tercera, y como el tren iba casi vacío, me meti en un departamento de prinera y me tendí a lo largo de los asientos para dormir. Llegó el revisor y me pidió el billete. Al ver que llevaba un modesto tercera, se enfadó mucho conmigo, y cuando le dije “Maestro, mire usted, es que como vi que el tren iba casi vacío… Me contestó muy airado: Maestro será su padre de usted. Yo nunca he sido albañil”.









