Cuando Manuel Benítez “El Cordobés”, siendo novillero, expulsó de su coche a El Pipo y a Espartaco padre.
De madrugada y camino de Madrid lo echó de su automóvil. Lo contaba Antonio Ruiz:
“El Pipo nos apoderaba a El Cordobés y a mi. Toreamos en el pueblo granadino de Atarfe. José María Montilla, El Cordobés y yo. El apoderado, Benítez y yo regresamos en un “Gordini”, el primer coche que se compró El Cordobés. Como yo había cortado las orejas y rabo a mis novillos, El Pipo le decía a Benítez:
– Este Espartaco es quien será figura del toreo.
Cuando estábamos cerca de Madrid, repetía la cantinela. El Cordobés muy enfadado dijo:
– El que será figura del toreo seré yo.
Eran las seis de la mañana. Hacía un frio que pelaba. Tuvimos que hacer autostop, por orden de El Cordobés, que nos hizo bajar de su coche; hasta que nos recogió un camión y llegamos a Madrid”.









