PALMAS
Román cumplió el compromiso con creces. Firme en su actitud y su determinación, queriendo siempre hacer las cosas bien, por la línea de la ortodoxia, sin importarle acortar distancias cuando hace falta y sin que las volteretas hagan mella en su decisión.
PALMAS
A Juan José Padilla, quien todo indica que va a reaparecer pasado mañana en el festejo inaugural de la feria de la Magdalena de Castellón. Después de las dos cornadas sufridas el domingo en Valencia tras su espeluznante cogida, parece algo asombroso. Pero lo cierto es que los toreros, como se dice, son de otra pasta. Y Padilla lo ha vuelto a demostrar una vez más.
PALMAS
A la alegría de ver en los tendidos de la plaza a personajes como el mozo de espadas Miguel Montoro, felizmente recuperado de una enfermedad. Como la de volver a ver por Valencia a ese extraordinario artista que es López Canito, quien solía exponer en el hotel Reina Victoria. Y que Marcelino Belenguer, aunque todavía no pueda ocupar su contrabarrera del tendido 4 donde tanto se le echa de menos, ya esté en casa.
PALMAS
A la cuadrilla de Román, que dio una excelente tarde. Raúl Martí y El Sirio saludaron tras banderillear al sexto, al que lidió con excelente templanza César Fernández.
PITOS
A las dos orejas que el usía decidió conceder a Miguel Ángel Perera por su faena al quinto de la tarde. Fue un excesivo premio, que provocó la protesta del respetable y que incluso el torero fuera pitado en su salida por la puerta grande.
PITOS
A Victoriano del Río, quien lidió un encierro descastado, falto de raza y de fondo. Una corrida impropia de una plaza de primera, que exhibió un pésimo comportamiento.









