Fue una pena que ayer el señor Merenciano que presidía la corrida, dejase sin Puerta Grande al diestro murciano Paco Ureña. No quiso atender la petición de oreja para Ureña, es cierto que no muy copiosa, en el segundo, porque la cosa se demoró tras dos descabellos, en los que el toro se amorcilló y tardo en doblar. Pero el usía debió tener en cuenta la buena estocada, en la que sin duda le faltó toro al, matador, y su buen hacer con capote y muleta. Hubo triunfal vuelta al ruedo.
El apéndice vendría en el quinto, en el que volvió a manejar con lucimiento el capote. Y luego con la franela hubo, no solamente ganas y entrega, sino pasajes de buen toreo. Lo mejor, en mi opinión su toreo de frente el segundo. Bien por Ureña que se abre paso con decisión y empeño. También en este le faltó toro tras otra buena estocada.
Todo lo contrario habrá que decir de David Mora, que ayer fue un muestrario de falta de entrega y de decisión. Faenitas de trámite y punto, Qué decepción. Entró a matar sin ganas en cuantas ocasiones tuvo y así con esa frialdad no se puede salir a la plaza. Silencio en el primero y aviso y silencio en el cuarto.
Javier Jiménez anduvo con ganas y en el sexto se dejó arrollar en la portagayola de la que salió milagrosamente indemne. Quizá pecase de alargar demasiado el trasteo, en aras a ganarse a los tendidos. Pero el pupilo de Espartaco no regateó esfuerzo y voluntad de agradar.
Estoy echando en falta varios días a Conrado, el gran aficionado y mejor fotógrafo en su barrera del “2”. También me faltan allí mismo Mayren Beneyto y su inseparable Ramón Almazán.
El el palco de prensa, Carlos Ilián, crítico taurino del diario Marca, más de 50 años asistiendo a todas las ferias de Valencia, brilla por su ausencia. Me dicen que el periódico le regatea y ningunea la estancia en el hotel lo que le obliga a regresar a Madrid y hacer las crónicas a través de la televisión. Y es que hay medios de comunicación que no dudan en blindar con millonadas a los capitostes del Consejó de Administración, pero luego a los redactores y plumillas que les vayan dando…
Le digo a usted guardia…
También le digo que tengo dificultad para hacerme con el Avance Taurino que se entrega gratuitamente cada día. En la puerta por donde accedo tengo que ir hasta un chiringuito, donde hay una pila de ejemplares, pero no veo a ningún repartidor. Todo ello me hace echar muy en falta a mi querido nieto Lucas Bougma, por el que todas las tardes, me preguntan muchas personas, entre ellas mi admirado cirujano Fernando Carbonell.
En el portón del “7” descubro a mi vecino de metro y autobús Paco Villanueva, a quien vi debutar de novillero, allá por los años 50. Se presentó en Madrid y cortó tres orejas. Lo repitieron y cortó cuatro. Fue a Barcelona y don Pedro lo contrató varias tardes. Cortaba orejas todas las tardes y don Pedro Balaña. (el auténtico) le pagaba más de lo estipulado.
Igualito que ahora…
Y termino, Vaya petardo que protagonizó ayer la banda de música de Catadau. Vaya “gallos” en los sólos de Nerva y La Puerta Grande. Hablaré con mi amiga Ruth, que es la que dirige el cotarro musical.
Petardo gordo también el de los encargados de la electrónica, en los dos paneles que hay en la segunda naya. No siempre aciertan con los vestidos de los toreros. Tampoco con los nombres de los actuantes. La mayoría del tiempo, no se lee más que “Falles 2.017”.
Laus Deo.









