El poco juego del ganado deslució el inicio del ciclo de novilladas nocturnas.
Las Ventas, 27 de junio.
Primera novillada nocturna del certamen “Cénate Las Ventas”.
Un cuarto de entrada.
Novillos de La Guadamilla, justos de presencia y de poco juego.
Pedro Gallego, que hace su presentación en esta plaza, silencio tras dos avisos y palmas.
Manuel Caballero, que se presenta en Madrid, silencio y silencio.
Bruno Aloi, ovación y silencio tras aviso.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Festejo del Certámen Cénate Las Ventas en el que se ha celebrado la primera novillada nocturna. Han participado los novilleros Pedro Gallego, quien en este evento de su presentación no ha escatimado entrega, recibiendo a portagayola a su lote con riesgo en su segundo que ha hecho por él arrancándole la manga de la chaquetilla, afortunadamente sin males mayores. En el primero puso empeño y los nervios le pudieron en algunos momentos. Manuel Caballero, quien también hizo su presentación exhibió dignidad torera, temple y entrega en tan importante ocasión. Bruno Aloi pechó con el peor lote y derrochó firmeza, quietud y solvencia ante dos novillos que se lo pusieron difícil. El encierro de La Guadamilla, Chamaco (5º bis) y Los Chospes (6º bis) dio escaso juego, tuvo justeza de fuerza y resultó deslucido, salvo el cuarto, noble y colaborador en la muleta.
El primero de Pedro Gallego empujó en varas. Con la muleta se acopló por el derecho en un par de pulcras series ligando, mejor resultó la primera, en la segunda sufrió enganchón. Cambió de pitón y, aunque fueron de a uno, algunos tuvieron calidad por la nobleza y el regular desplazamiento del novillo. Las siguientes series fueron un simplemente embestir sin emoción y a su aire. Su segundo se lo llevó por medio en el saludo capotero, resultó conmocionado y pudo continuar la lidia. Destacó en un emocionante quite por gaoneras. Emocionante fue el inicio con la muleta citando de rodillas y pasándoselo en redondo con el derecho. Continuó en pie con una serie larga y relajada instrumentada con tranquilidad, bajando a veces la mano. Pasó al izquierdo y el nivel fue menor teniendo que reestructurar terrenos. Volvió al derecho, toreó a media altura, con largura y movilidad, consiguiendo conectar con el público que apreció la predisposición y entrega del torero.
A Manuel Caballero le devolvieron su primero, corrió turno y aguantó con quietud a la verónica la exigente embestida. Desde el trasteo inicial con la muleta tuvo poca entrega y escaso desplazamiento. Por el derecho en la corta distancia, a base de valor y técnica aguantó con firmeza la irregular, rebrincada y cambiante embestida. Por el izquierdo solo los admitió de a uno, estiró el brazo pero salían deslucidos por la condición del astado. Por el otro pitón aguantó pasándoselo sin corregir terrenos con un asentamiento y arrojo. Su segundo fue devuelto y salió un sobrero de Chamaco que brindó al público. Inició con la muleta en el tercio con pases por alto y desde la primera serie quiso irse. Optó por torear a favor de querencia. Cerca de tablas ligó por ambos pitones, lo enganchó y llevó con firmeza, mandando, pasándoselo muy cerca y con las zapatillas fijadas al albero. Imposible hacer más. El público agradeció el esfuerzo y la suficiencia.
Bruno Aloi brindó su primero al público. Comenzó junto a las rayas con cuatro arriesgados derechazos de rodillas, un molinete en pie y el obligado de pecho ante un público emocionado. En la siguiente serie por el derecho, el abrochado de pecho llegó a ser casi un redondo que volvió a elevar la temperatura. Cambió de comportamiento el novillo y en el tercio, con la izquierda, los pases sueltos, remates y adornos gustaron al público. En el último, sobrero de Los Chospes, destacó con vibrantes y acompasadas verónicas. Mostró poco desplazamiento y embistió rebrincado. De buen trazo y ejecución fueron los mandones derechazos mostrando firmeza, sin fisura alguna, ante un novillo que apenas se desplazó.









