Cortó la única oreja de la tarde con la clavícula rota.
Las Ventas, 16 de junio.
Corrida in Memoriam de Antoñete.
Toros de Vegahermosa y Jandilla y uno, cuarto, de El Pilar.
José María Manzanares, ovación y silencio.
Alejandro Talavante, silencio en los dos.
Paco Ureña, silencio y oreja.
El sexto dio una fuerte voltereta a Ureña que siguió en el ruedo pese a tener una fractura desplazada de clavícula.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Corrida In Memoriam Antoñete en la que Paco Ureña fue volteado, por su exigente segundo toro, y cuando fue llevado por sus compañeros hacia la enfermería mandó que se detuvieran, esperó unos momentos, se fue recuperando y, visiblemente mermado, apareció en el albero. El público aplaudió al verlo delante de la cara. El torero se vació dando todo lo que llevaba, entregándose y matando de estocada larga. Una valiosa oreja, unánimemente solicitada, le fue concedida. No se sabía en aquellos momentos que tenía fractura de clavícula. Paco Ureña derrochó valor, arriesgó mucho y el público apreció la heroicidad de su labor. José María Manzanares hizo el esfuerzo frente a su huidizo primero, un manso que se movió a su aire y le propinó una peligrosa voltereta, de la que salió afortunadamente indemne, el otro no le dio opciones. Alejandro Talavante cuajó muletazos importantes sin remontar faena y en la otra, el poderío de su segundo en la corta distancia no facilitó el acople. Los toros de Jandilla, Vegahermosa (3º) y El Pilar (sobreros 4º bis, 4º tris) serios y de comportamiento variado dieron menos juego del esperado, tuvieron entrega medida y la emoción la puso mayormente la terna.
Incierto se mostró en el capote el primero, cinqueño, de José María Manzanares. Apenas embistió y cuando lo hizo fue con poco desplazamiento. En varas embistió con arreones y escapó al sentir el hierro. En banderillas esperó y cortó peligrosamente. Huyó de la muleta, no quiso embestir, se fue a tablas y cuando le citó, metido entre las rayas, al tercer muletazo fue levantado del suelo sin males mayores. Se fue desplazando por el albero recorriendo zonas correspondientes a varios tendidos. Por fin consiguió meterle en la muleta con voz alta y toque firme, tirando del astado, bajando la mano y dejándolo cerca con la muleta en la cara. Con la izquierda los dio de a uno poniéndolo todo el torero. La serie final con la derecha ligando cuatro y precioso cambio de mano, ante un toro desrazado y sin entrega, fue aplaudida por el público. Su segundo y el segundo bis (sobrero de El Pilar) volvieron a corrales. El segundo tris (sobrero de El Pilar), cinqueño, blandeó en banderillas. En la muleta tardeó, midió constantemente, fue irregular, no tuvo fijeza y se paró en numerosas ocasiones creando peligro. No dio opciones.
Alejandro Talavante recibió tragando en su primero a portagayola, que embistió andando y dubitativo. Se incorporó pasandóselo por verónicas a pies juntos que fueron aplaudidas. Por el izquierdo tiró con la muleta en series en las que ligó, bajó el engaño y dio movilidad, dejándosela puesta en la cara embistiendo con prontitud. Por el derecho la calidad fue menor y sin terminar de remontar. Su segundo, cinqueño, empujó en varas siendo aplaudido Manuel Cid. En la muleta tuvo poca fuerza y escaso fondo viniéndose a menos cuando embistió con la izquierda bajando la mano, dando tres, sin terminar de acoplarse y sin poder rematar el final de la serie.
Paco Ureña tuvo un primero de Vegahermosa deslucido que no permitió estirarse con el capote. Blandeó ostensiblemente. En la muleta embistió con la cara arriba y sin entregarse. En su segundo tragó por verónicas con el capote aguantando con quietud la exigente embestida. Con la muleta acudió pronto a la llamada, colándose por el derecho y sin terminar de pasar, teniendo que tirar con firmeza para que no se quedara a la altura del cuerpo. Continuó y en una serie por el derecho fue levantado sin consecuencias. En la siguiente por el mismo pitón la emoción a más, y el toro sin terminar de pasar. En otra fue feamente levantado, llevado hacia la enfermería y volvió muy quebrantado a ponerse en la cara de nuevo. Intentó torear por el izquierdo pero su deteriorado estado físico no lo permitió. Cogió el estoque se volcó, mató arriba con una casi entera entre la entrega incondicional del respetable. Cortó una oreja de peso.









