Vuelve la carga el restaurante casa Leopoldo

El emblemático establecimiento se adapta a los tiempos actuales, pero sin perder su esencia, y manteniendo los signos taurinos. El grupo Banco de Boquerones dirige el establecimiento.

 

José R. Palomar.

 

El restaurante Casa Leopoldo ha sido un lugar de referencia en Barcelona a lo largo de la historia, no sólo como local de exquisiteces gastronómicas, sino por la carga cultural: por él han pasado personajes ilustres como Manuel Vázquez Montalbán, Terenci Moix, Alberti, Dalí, Picasso o Eduardo Mendoza, entre tantos otros. Y conlleva una historia taurina a sus espaldas: durante muchos años fue dirigido por Rosa Gil, que llevó allí a la flor y nata del toreo: desde el empresario Pedro Balañá Espinós a apoderados, pasando por toreros, como el propio Manolete, Carlos Arruza o Mario Cabré…

A raíz de la crisis de 2008 pasó por diversas vicisitudes y distintos propietarios, además la pandemia azotó de lleno a su funcionamiento, en el fatídico 2020… Ahora, tras una etapa de impasse, emprende una nueva singladura bajo la batuta del Banco de Boquerones, y al frente el matrimonio formado por Bruno Balbás y Sofía Matarazzo. El pasado 17 de abril tuvo lugar la inauguración oficial, a pesar de que llevaba un mes funcionando. No cierra ningún día de la semana…

Casa Leopoldo nació curiosamente, como tasca portuaria, que al mediodía se llenaba de trabajadores con fiambrera, que se sentaban a comer, gastando una consumición. De ahí a los tiempos actuales, cuando tiene como marca la originalidad, plasmada en rincones decorados con toques, colores, y matices singulares, respetando elementos que lo identifican en su historia, como las mesas de hierro forjado y mármol, los azulejos portugueses, y algo de su estética torera. Recordemos que la querida Rosa Gil, nieta de Leopoldo Gil (el fundador del restaurante en 1929) e hija del novillero Germán, estuvo casada con un torero que murió en la Monumental, el portugués José Falcón. Y los nuevos dueños han decidido dedicarle una sala con el nombre de ella: Rosa Gil, que tiene un comedor privado para 8 personas.

Hay diversas salas, como la que hacer honor al gran escritor Manuel Vázquez Montalbán, que escribía algunos de sus libros en el restaurante, y precisamente en un rincón con vistas a la calle San Rafael, una pequeña placa con su nombre, junto a una de las mesas.Tiene una capacidad para 18 comensales, y puede utilizarse también para reuniones, y charlas. El escritor, además, nació en el mismo barrio del Raval. Otro es el Salón Bohemia, un espacio pensado para la tertulia, que pronto albergará un club de lectura. Y no hay que olvidar el Salón de Toros, apto para eventos de distinto signo y celebraciones.La denominada “Sala azul”, ha pasado a coctelería.

Las servilletas, la indumentaria de los camareros, y la propia carta del restaurante, tienen el denominador común de un signo de color rosa, que recuerda a las medias de los toreros, incluso se encuentra la llamada Sala Rosa, para comer y charlar entre amigos…

 

Gastronomía

Casa Leopoldo lleva en su ADN el incluir platos tradicionales de la cocina catalana, sin olvidar guiños que aúnan tradición y modernidad. Destacan especialidades como el rabo de toro (ineludible, en un restaurante lleno de connotaciones taurinas); la paella parellada; los calamarcitos salteados con “guisantes lágrimas del Maresme”;el timbal de pies de cerdo con foie, e hinojo y manzana verde.

El chef del restaurante es Albert Pineda, con más de 18 años de experiencia en cocinas de los tres continentes (ha trabajado Australia, Brasil o Japón). La cocina, además de rasgos de la gastronomía catalana, incluye también la aragonesa, pues no olvidemos que el creador del restaurante Leopoldo Gil, era originario de Teruel. El objetivo es tener platos propios junto a productos frescos, y de proximidad. Y respetando la historia familiar, pues han recuperado muchas de las recetas de un libro que escribió Rosa Gil, a la que llamaban “La nena”.

Bruno Balbás quiere recuperar el ambiente cultural que hubo hace muchos años atrás en este restaurante, siendo consciente de las dificultades de un barrio que no es fácil (por la inmigración, inseguridad y otras circunstancias)… Ello explica la amplitud de horarios, y que no exista un día en que permanezca cerrado. ”Además, señala, complementaría lugares culturales como el Macba o la Filmoteca, también ubicados en el Raval”.Tiene ilusión en que pueda ser un acicate para su relanzamiento la próxima Copa América, que se celebrará en Barcelona, y abarcara los meses de Julio hasta Octubre. Un evento que traerá abundante público internacional. Se quieren recuperar las tertulias de antaño.

 

Monumental

Al citarle el tema taurino, el director recuerda cómo el empresario Pedro Balañá Espinós invitaba los días previos a las corridas de toros, a toreros que iban a actuar en la Monumental. Y con frecuencia se traía a apoderados de toda España, para cerrar los negocios. De ahí que resalten carteles de toros, y pinturas en los azulejos que adornan las paredes del local, además de fotos sobre la Fiesta. Los actuales propietarios quieren mantener la esencia del establecimiento, con una carta asequible…

Remontándose a la historia del local, Bruno recuerda cómo sufrió un bache y tras las vicisitudes de distintos propietarios, (primero Romain Fornell y Óscar Manresa, que se encontraron la pandemia, y los últimos, unos chinos que duraron menos de un año) confía en atraer “a un público amplio que quiera salir de su casa, y sea amante de la buena gastronomía”. Es consciente de que los tiempos han cambiado, pero su deseo es “apostar por Barcelona”.

El grupo Banco de Boquerones ostenta otros nueve restaurantes, como “Elsa y Fred” (calle Rec Comtal, 11); Restaurante Pepeta (a pocos metros de la Sagrada Familia), o Casa Lolea (en el Casc Antic); sin olvidar el histórico colmado Can Framis reconvertido, o la emblemática ferretería Casa Rafols,fundada en 1911, que alberga ahora en su interior un restaurante.

 

Platos significativos

La carta de Casa Leopoldo, sirve tanto de cara a tapas y especialidades, como una comida (o cena), y el tradicional primer plato, segundo plato, y postre. Entre los pescados destacan: bacalao a la llauna con humus de garbanzos, suquet de rape y marisco, o mejillones a la marinera con hierbas; en cuanto a carnes: butifarra del día con alubias, rabo de toro al vino tinto, o entrecot de Girona con patata asada.

Quien opte por las tapas encontrará boquerones, anxoa de L¨Escala, o ensaladilla rusa con ventresca de atún; y ya dentro de los platos tradicionales se puede optar por: gambas al ajillo, habitas ahogadas con butifarra negra, o canelones de rostit con bechamel de bolets.

El restaurante cuenta con un amplio surtido de arroces, como ”Arroz del señorito”, arroz de montaña con butifarra, costilla y setas”; o los clásicos arroz negro o de verduras. Y rematando por los postres, encontramos suculenta crema catalana con carquiñolis; coulant de chocolate al romero, con helado de vainilla y chocolate, y el denominado “Nuestro músico”: bizcocho de almendra y moscatel.

Además del director, hay un amplio equipo que componen el Banco de Boquerones. Laura Martínez (responsable de Marketing y comunicación); Carlos Parrot (encargado de relaciones con los medios de comunicación); Stephane Wahnich (director del restaurante); Bárbara Lange (interiorista), y Mery (directora comercial del grupo Banco de Boquerones.Y por supuesto, los camareros Jesús y Ángel. Todos solícitos, amables, y al servicio del cliente.Honrando a 80 años de historia de este emblemático local.