El periodista Bustos habla en Avance Taurino de toros, y de periodismo…
José R. Palomar
Fotos: Jeosm
Jorge Bustos es uno de los periodistas más brillantes desde hace muchos años. Por su independencia y calidad literaria en sus artículos de opinión, en época de profesionales al dictado de los intereses políticos, u otros que parecen más bien funcionarios. Su actividad profesional no da abasto:comentarista en Cope, en el diario “Café de redacción de las 7.30” con Herrera, y por la noche en “La linterna” de Expósito. También dos veces por semana comenta la actualidad política en el programa de Ana Rosa Quintana. Su cometido más importante es el de jefe de Opinión de el Mundo, donde escribe varios artículos por semana (además de hacer entrevistas y reportajes)…
No es un experto en materia taurina, pero sí defensor de la Fiesta (sobre la que ha escrito).Uno de sus artículo en el Mundo “Un respeto al toro” fue difundido por La Fundación del Toro de Lidia, alcanzando gran repercusión. En esta entrevista nos habla de toros y de periodismo.
-¿De cuándo arranca su interés (si no afición) por los toros?
–Mi madre es taurina, y de niño la veía seguir las corridas por televisión. Recuerdo haberla visto llorar por la muerte de un torero, creo que era el Yiyo. Pero no fui a una plaza de toros hasta los veintimuchos.Desde entonces, y a medida que crece el animalismo, mas crece aún mi tímida afición a los toros.
-¿Recuerdas cuál fue la primera vez que asististe a una corrida de toros?
– Creo que fue en Las Ventas, me llevó Ignacio Ruiz Quintano.Sería 2010, o así. A partir de ahí visité más plazas, pero no puedo decir que sea un asiduo. No voy a más de tres corridas al año pero procuraré enmendarme y frecuentarlas más. Me gustaría mucho ir a Nimes.
-Cite, si puede, a toreros o gente del mundo taurino que haya conocido por su actividad periodística.
-Ruiz Quintano me presentó a El Cid (y su cuadrilla) y a Enrique Ponce, con quien luego he tenido más trato. Más adelante trabé relación y entrevisté a Pablo Aguado, por quien siento una afinidad especial. Mi amigo el pintor Manuel León me presentó a Talavante, que me cayó muy bien. Y tengo par de citas pendientes con Morante y Juan Ortega. Luego está el mundo taurino, la tertulias de aficionados y periodistas, a las que me gusta asistir para aprender.

Cronistas
–Como estudioso de la Literatura, ¿puede citar sus referentes en materia de crónica taurina?
–La biografía de Belmonte de Chaves Nogales es un libro epifánico. Me sedujo completamente. Pero también la poesía taurina de Lorca, Miguel Hernández, Fernando Villalón o Rafael Morales. Y por supuesto las prosas de Bergamín. Entre los cronistas clásicos he admirado a Cañabate pero también a Wenceslao FernándezFlórez, que hizo un libro antitaurino muy divertido. Y como joven lector de periódicos , me fascinó pronto la plasticidad y la precisión del lenguaje especializado en las crónicas de Zabala de la Serna (padre e hijo)
-¿Le gusta ver los toros por televisión, o piensa que hay que presenciarlos “in situ”?
–Me pasa lo contrario que con el fútbol. Confieso que el fútbol me gusta verlo por la tele, solo o con amigos: apenas he ido al Bernabéu en mi vida, por más facilidades que tengo para ello. En cambio, una corrida por televisión me parece un sacrilegio. Hay que ir a la plaza.
-Sé que visita con frecuencia Las Ventas (y de la mano de Herrera, la Maestranza). Defina cada plaza.
–Me gusta encontrarme tantos amigos en las Ventas, y me divierten sus rigideces de público inconformista, a veces exigente hasta la intolerancia. Pero disfruto con la belleza inmersiva, idiosincrásica de La Maestranza y con el pintoresquismo de otras plazas bonitas, aunque no tan relevantes como la de Santander. Aprecio en especial ver toros en Bilbao, en esa arena negra de tradición noblemente torista que es Vista Alegre, con su alegre ritual de poteo en el Ercilla.
-¿Qué destacaría del lenguaje escueto, parco (y a veces rico) de los toreros? (en comparación, por ejemplo, con los futbolistas…
–Un torero no tiene tiempo ni ganas de mentir. Son gente que aún se avergüenza de la retórica. Su misión es la verdad esencial. Se rigen por un código antiguo, casi aristocrático o militar. Recuerdo haberlo pasado mal entrevistándolos, porque es imposible que se enrollen: no llenas el papel con sus respuestas Lo paso mal como periodista, pero admiro esa honestidad como hombre. Son los últimos héroes de un tiempo mítico que se extingue entre vídeos estúpidos de TikTok.
-Una de tus especialidades (además del columnismo y la entrevista) es el reportaje. En el caso de que te lo encargaran ¿serías capaz de escribir una crónica taurina, o preferirías la de ambiente?
–Las he intentado ambas, fusionándolas, con la ayuda de algún colega verdaderamente erudito. Pero para poder escribir de verdad de toros, hay que tomárselo en serio y respetar un género de inigualable solera. Yo ahora estoy volcado en la política, pero no descarto estudiar a fondo el lenguaje y la historia del toreo, aunque algo voy aprendiendo. También el género parlamentario se beneficia de los sabrosos préstamos de la crónica taurina.
Animalistas
-¿Cómo crees que hay que responder a los ataques de los antitaurinos (distinguiéndolos de los animalistas)?. Tu artículo “Respeto al toro” tuvo amplio eco, al ser publicado por la Fundación del Toro de Lidia…
–Me lo pidió la Fundación y cada tanto lo vuelven a difundir; según me dicen, ha sido el más viral que han publicado. Lo cual me persuade de la necesidad de sacar los toros del mundo exclusivo de los toros. Hay que divulgar la tauromaquia sin exigir el peaje de la especialización. A los animalistas hay que responderles desde nuestra condición taurina de hombres libres, cultos y pacientes. Son ellos los ignorantes, y es obra de misericordia enseñar al que no sabe.
-¿Cómo viviste (si estuviste presente) la abolición de los toros en Barcelona? ¿Has estado en la Monumental?
–-Precisamente me encontraba en Barcelona cubriendo la campaña electoral , pero nunca he pisado esa plaza. Me temo que es causa perdida en esa sociedad de momento.
-Dicen algunos que el espectáculo taurino, habría que actualizarlo (como ha hecho el fútbol)…¿Estás de acuerdo?
–Si por actualizar se alude a la comunicación, estoy de acuerdo. Si se alude al rito mismo del toreo, a los códigos seculares de la lidia que incluyen el misterio del riesgo y la muerte, eso sería el fin de la fiesta. Hay mucho animalista disfrazado de partidario de actualizar lo eterno…
-¿Cómo analizas el fenómenos Morante” (si lo consideras como tal) y el de Roca Rey: dicen que arrastra mucha juventud a los tendidos
–Lo es, porque para admirar a Roca Rey no hay que entenderlo: la contemplación de la valentía, despierta una emoción directa, inocultable. Los chavales quieren héroes siempre los querrán, y Roca lo es. Es una figura de Marvel pero aconteciendo en carne y hueso sobre la arena. Morante es otra cosa: sin desmerecer su valor : es la antología viva del toreo. Y el don del arte exige paladares más refinados…
La muerte
-¿Por qué la información taurina ha desaparecido de la mayoría de periódicos, e incluso de las emisoras de radio?
–Por lo mismo que va desapareciendo el cine clásico, el rocanrol, el boxeo o la ópera, que quedan recluidos en los programas especializados. Los toros fueron el fútbol de generaciones de españoles. No es descabellado pensar que el fútbol será un día minoritario, sustituido por concursos de bailecitos de gente maquillada, o lo que venga. El declive de la tauromaquia va parejo al declive de la verdad. Los toros recrean y recuerdan la verdad primigenia de la muerte, que es la verdad contra la que la sociedad posmoderna vive.
–Tu ocupación como jefe de Opinión en El Mundo, y de “opinador” en radio y tele, ¿te quita tiempo para la literatura?
–Obvio, pero de algo hay que vivir. Y de las novelas sólo vive Arturo Pérez Reverte.
-Hiciste un programa de verno en la Cope, en el 2022, y “nunca más se supo”…¿Tuvo buena acogida la experiencia?
–Esta Navidad he grabado otro, el quinto ya. Se emite este 23 de diciembre. En Cope hay quien asegura que soy un comunicador en potencia, y yo me aprovecho de su caridad.
–Trabaja con Herrera y Expósito ¿cada uno tiene su lidia, en la radio?
–Claro, cada uno tiene su estilo. En ningún medio la personalidad es tan decisiva como en la radio…
Libertad
–¿Cómo llevas, siendo jefe de Opinión, la discrepancia de firmas en tu periódico: por ejemplo lo que va de Federico J.Losantos, a Antonio Lucas?…
–Eso que llamas discrepancia es otro de los nombres de la libertad. Y el Mundo es el periódico más libre de España. Allí tengo muchos amigos de izquierdas. Y fuera también. La única condición es el talento y la lealtad.
-¿Cómo te organizas para estar en tantos frentes?: “Herrera en Cope”, en “El café de redacción” de las 7.30; cada noche con Expósito en “La linterna”; dos días a la semana en Tele 5 (Ana Rosa Quintana)…¡Y jefe de redacción de El Mundo!…
–Fácil. Se trata de llevar una vida de abad cirterciense. No se sale jamás de noche. Se acuesta uno a las once, se levanta a las siete, no se juega a videojuegos y se racionan las series, se lee y se escribe, y se opina por la radio. Si no hay tiempo de comer, no se come: basta una comida al día y un par de frugales colaciones. La vida social se restringe lo imprescindible. Y se quiebran estas normas, en ocasiones señaladas.
Radio
-¿La radio, es tu “segundo amor” en el periodismo, o básicamente te sientes mejor en la escritura, en definitiva los periódicos?
–Lo primero es la escritura. Perdón: lo primero es la lectura. Y de ahí ya viene todo lo demás…La radio es un amor creciente, lo reconozco. Y la tele es un mal necesario para popularizar mi firma.
-¿Cómo llevas los ataques (e incluso insultos) en las redes, por lo que escribes en el Mundo, o hablas en la radio, y televisión?
–Desde que bloqueé todas las respuestas de gente a la que no sigo, solo recibo amor…Twitter ha dejado de interesarme, mucho menos cuando todos mis entrañables linchamientos han estado dirigidos por cuentas de partido y sus sicarios, lo que por lo demás no deja de ser un tributo (seguramente inmerecido) a mi capacidad de influencia. En las redes hay que instaurar el viejo principio de las abuelas: no hablar con desconocidos. Por lo demás, las redes no existen. Son un placebo californiano para redimir al personal de su rutina y hacerles creer que su opinión importa, mientras venden sus datos. La vida, el poder, la influencia y el dinero, están fuera.
-Siempre has defendido el fútbol como espectáculo. Incluso hace un par de años, colaborabas en “El tertulión de la Cope”… ¿Te gustaría especializarte en este tipo de periodismo?
–¿Por quién me tomas? (es broma…). También hago columnas deportivas cuando el Madrid llega a las eliminatorias de la Champions. Hago madridismo narrativo, más que periodismo deportivo.
Tele 5
¿Te planteas si te leen Sánchez, Bolaños o Puigdemont (por citar algunos de los “blancos de tus críticas”) o crees que los políticos no leen (ni siquiera la prensa)?
–En el PP se lee un poco, como antes en CS. En Vox también. Bolaños es un buen lector mío no se pierde mis crónicas, y yo se lo agradezco mientras le sigo criticando. La semana pasada, otro ministro muy de izquierdas me escribió un whatsapp para comentar una crónica y quedamos para un café…Así debe funcionar la libertad de opinión en democracia. Lo de Pedro es más dudoso. Tampoco me entendería , además. Necesitaría la traducción de Irene Lozano.
– Te escuché decir que jamás habías visto Gran Hermano, “por una cuestión de estética” ¿Te sientes a gusto en una cadena que, al menos hasta hace poco, concedía poca relevancia a la información?
–Yo no soy jefe editorial de Telecinco sino de El Mundo. A Telecinco voy a una tertulia política, y me piro. Pero no oculto que me agrada el nuevo rumbo que ha tomado esa casa donde la casquería está mucho menos cotizada.
–Y a colación de la anterior pregunta ¿qué te parece que Sánchez sólo acepte entrevistas en TVE, La Sexta, y “lo de Piqueras”? (fue a Espejo Público, pero es la excepción que confirma la regla)…
–Es Sánchez. Un jugador con ventaja. Su naturaleza le impide la nobleza.
–Después de tu libro “Asombro y desencanto”, ¿tienes en mente, o estás escribiendo otro nuevo?
–En marzo publico nuevo libro en Libros del Asteroide. Ahora ando con las correcciones. Es un libro distinto a todo lo que he hecho: una obra de periodismo social. Estoy muy ilusionado con el fruto de todo un año de trabajo con la gente más vulnerable y olvidada de Madrid. A ver qué dicen los lectores, pero yo he aprendido mucho…









