La intendencia de la ciudad uruguaya de Colonia de Sacramento, cuyo barrio histórico fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1995, acaba de poner en marcha un proyecto de cara a la reconstrucción de su plaza de toros. Las autoridades han emprendido obras de conservación del edificio de cara a destinarlo a albergar exposiciones y actos culturales, y han comenzado un estudio para presentarlo a la Agencia Española de Cooperación Internacional.De esta forma, pasado mes de Diciembre, el intendente de la ciudad, Carlos Moreira, confirmó la asignación de 3.556.000 de dólares aportados por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) para la reconstrucción del coso taurino de esta singular ciudad. Este aporte exige una contrapartida del 25% por parte de la Intendencia, suma que rondaría los 839.000 dólares y se establece el mes de septiembre de 2018 como fecha de inicio de ejecución del proyecto.
La Intendencia de Colonia está gestionando paralelamente un fondo de la OPP para el proyecto arquitectónico y de gestión del recinto. Y una vez que se haya elaborado habilitará una licitación pública para la reconstrucción de la histórica plaza, obra que Moreira califica como “fundamental” y que se licitaría a finales de 2017 o comienzo de 2018.
La conocida como Plaza Real de San Carlos es la única que se mantiene en Uruguay y fue construida con un estilo muy similar a las plazas de España. La estructura de hierro fue traída de Gran Bretaña y fue armada en su totalidad en Colonia.Si bien en otras ciudades uruguayas se llegaron a celebrar con cierta asiduidad festejos taurinos, como en Montevideo, Paysandú, Mercedes, Melo, Salto y Rosario Central, singular importancia tuvo en la historia taurina de este país este inmueble que hoy todavía puede ser visitado en esta ciudad.
El coso fue inaugurado el día 9 de Enero de 1910. En tal ocasión se lidiaron astados de Juan Nandín por las cuadrillas de los matadores sevillanos Ricardo Torres Bombita y Manuel Torres Bombita. Como sobresaliente hizo el paseíllo José Moyano y entre los banderilleros actuantes figuró el subalterno valenciano Vicente Gisbert Pala.
Construido de hierro y cemento y de estilo neomudéjar, su ruedo es de 50 metros de diámetro. Contaba en su momento con un amplio callejón de metro y medio y tendidos rematados por dos filas de palcos. El recinto disponía además de todo tipo de dependencias: patio de caballos, diez chiqueros, enfermería, capilla, sala de toreros y oficinas. También había una confitería, una ruleta e incluso se habilitaba para la celebración de espectáculos teatrales. En la actualidad se mantiene en pie en un deficiente estado de conservación. Cerca de ella se encuentra un espectacular hipódromo y está enclavada en una zona verde donde se han construido diversos centros hoteleros.









