Compuestos y sin novia. Con dos palmos de narices. Y no exentos de cierto asombro y de un punto de incredulidad e indignación. Así se quedaron los aficionados que se acercaron esta mañana a la plaza de toros de Requena para presenciar el festejo anunciado. Una corrida de toros en la que iban a tomar parte el rejoneador manchego Juan Manuel Munera, el torero de la tierra Jesús Duque, y el castellonense Varea, para lidiar reses de La Castilleja para rejones y de Guadalmena. Como sobresaliente estaba anunciado Enrique Martínez Chapurra.
Y es que a las diez de la mañana, empresa y actuantes decidieron suspender el espectáculo aludiendo al deficiente estado del piso, y a las inclemencias meteorológicas. La nota oficial que se colgó en las taquillas de la plaza es que la corrida se había suspendido “debido a las condiciones climatológicas.”
Aunque lo cierto es que en Requena, si bien hacía frío y corría un aire molesto, el cielo estaba tan solo entoldado. Pero nada más. Pasado el mediodía, cayeron siete u ocho gotas de agua, pero nada como para justificar una suspensión. Como no fuera por las “condiciones climatológicas” que había en las taquillas de la plaza. Cierto es reconocer que las inoportunas previsiones del tiempo a lo largo de los últimos días no habían ayudado en nada a la venta anticipada de localidades. Pero bueno. Cuando uno se mete a organizar este tipo de espectáculos, hay que saber estar a las duras y a las maduras.
Pero la autoridad se vio obligada a suspender el festejo ante la actitud de la empresa y los toreros. Un aparente sinsentido. Porque a éstos, que se prodigan poco, no les hubiera venido mal matar la corrida. Y para el nuevo empresario del coso, no será plato de gusto ver cómo su debut acababa convertido en un fiasco. Un debut que se esperaba con ilusión por estos lares, al tratarse de un empresario joven, ilusionado y emprendedor, con gran proyección, quien está realizando una buena labor en las plazas que dirige, y que va ampliando cada vez más su radio de acción.
Pero en esta ocasión, la primera fue en la frente. Y es algo que va a dañar de nuevo a la plaza de toros de Requena y a sus sufridos aficionados, quienes ya han tenido que vivir situaciones semejantes en otras ocasiones. Y ello no hace ningún bien a la fiesta de los toros.
Porque al final siempre lo paga el aficionado. En este caso, la maltratada afición de Requena que, cabe insistir, no es la primera vez que sufre algo así. A los anales ha quedado la célebre frase: “hay que ayudar a Joaquín”, que pronunció el hermano de un famoso torero mediático, cuando hace unos años se decidió suspender una corrida en esta misma plaza. Era el mes de agosto, lucía un sol espléndido, pero el frío de taquillas fue la excusa que utilizaron toreros y taurinos para suspender el festejo de la feria de la Vendimia y ayudar al citado Joaquín, a la sazón empresario de aquel festejo. Y el pretexto fue que “en Utiel amenazaba granizo” (sic). Un desatino. Lo malo es que, ante estas situaciones, poco pueda hacer la autoridad.
La foto que ilustra esta noticia refleja el estado en el que se encontraba el piso de la plaza poco antes de la hora de comenzar la corrida. En algún que otro portal se habla del temporal como causa de la suspensión del festejo, y se alude a fuertes rachas de viento y lluvia. Los que estuvieron en Requena, no las sintieron. Y encima se apoya la noticia con fotos de plazas anegadas que, por cierto, no son la de Requena. De traca.








