Vuelta para Alejandro Mora

Hubo petición para Andrades, nuevo en esta plaza.

Las Ventas, 23 de abril.

Un cuarto de entrada.

Novillos de Guadaira, serios y encastados.

Curro Durán, silencio en su lote.

Alejandro Mora, palmas y vuelta al ruedo.

Miguel Andrades, silencio y ovación.

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Seria novillada de Guadaira que fue encastada, tenía mucho que torear y puso a prueba a los novilleros, quienes hicieron el esfuerzo para sobrellevar la movilidad y exigencia de los astados que dieron juego, especialmente el que cerró plaza. El bravo y noble primero de Curro Durán tuvo un pitón izquierdo manejable pero poca fuerza. Alejandro Mora estuvo a gran nivel en su segundo con el que consiguió una vuelta al ruedo. Al debutante Miguel Andrades le correspondió el mejor de la tarde, que se lidió el sexto lugar. Se entregó en los dos y lo dio todo.

El bravo y noble primero de Curro Durán enseguida se empezó a quedar corto por el derecho, cambió de mano y consiguió un par de series aceptables que no tuvieron lucimiento por el escaso fuelle del novillo. En el otro el viento complicó la labor con la muleta. Inició citando de lejos pero fue tardo e irregular, solo los admitía de a uno. Por el derecho intentó bajar la mano pero salía suelto y había que reestructurar en cada muletazo. No conectó con el público.

Alejandro Mora tuvo un primero abanto y optó por bregar con el capote para intentar fijarlo sin lucimiento. Con la muleta lo llevó suavemente hasta el tercio. Pronto exhibió genio y poco recorrido, mostrándose protestón y descompuesto. Por el derecho llevó la cara alta, punteó y fue irregular. La calidad se vio por el izquierdo citando de frente y con vistoso remate de pecho. En el quinto de la tarde Alejandro inició con cuatro muletazos por arriba y andándole entre aplausos del público. Continuó con dos series por el derecho dejándosela puesta. Mayor calidad por el izquierdo acercándole los vuelos, ligando, alargando el brazo y manejando con suavidad la muñeca. Mostró seguridad, corrió bien la mano y estuvo asentado. El Presidente negó la oreja fuertemente pedida.

Entregado estuvo el debutante Miguel Andrades. Banderilleó con riesgo en ambos novillos y en un par al quiebro le enganchó la taleguilla. Su primero bravo y encastado se puso difícil en la muleta. Achuchó y Miguel echó la rodilla a tierra en los remates. Su segundo, el mejor de la tarde, bravo, encastado, repetidor, con recorrido, transmisión y pronto exigió al torero que estuvo valiente, inclusive con rodilla en tierra, pero requirió mando. Había que estar muy puesto para someterlo. Al matar lo levantó, buscó en el suelo, volvió a levantarlo y afortunadamente no sufrió cornada.