Sucedió en Bucaramanga (Colombia) en 1962.
Joselillo de Colombia había organizado una corrida de toros nocturna en el Palacio de Deportes. El cartel estaba integrado por el propio Joselillo, Rovira, Pepe Cáceres, Fermín Murillo, El Viti y yo.
Se debieron vender el doble de entradas del aforo, por lo que se quedaron sin entrar miles de personas.
El personal enfurecido secuestró a los toreros, para que no pudieran entrar en el recinto. Joselillo, poco a poco, los fue metiendo en la plaza.
El enfado seguía, rompieron a pedradas el techo de cristal. El comienzo se retrasó una hora. Para colmo Rovira sufrió una cornada con rotura de la femoral. No había enfermería.
“Mi apoderado Ángel Luis Bienvenida, tuvo que sacar a Rovira a la calle, donde había una ambulancia. Fue una noche que no olvidaré jamás”, declaró José María Clavel.









