Nek Romero debutó con picadores y logró el primer triunfo de su incipiente carrera.
Algemesí, 1 de octubre.
Octava de feria. Lleno.
Novillos de Victoriano del Río, muy bien presentados y de buen juego.
Manuel Caballero (de tabaco y oro), oreja y vuelta al ruedo.
Nek Romero (de negro y oro), dos orejas y oreja tras aviso.
Paco Delgado
Foto: Mateo
El principal reclamo del penúltimo festejo de la Feria de las Novilladas de Algemesí era el debut con picadores del novillero local Nek Romero, un muchaco hecho en la Escuela taurina de Valencia y que, pese a lo muchi que ha toreado, sin embargo, acusó los nervios y no acertó a someter a un novillo bravo y repetidor que le llevó siempre a su ritmo.
Pero mató con rapidez y eficacia y el paisanaje le procuró ya en su primer turno la puerta grande.
Se hizo aplaudir al banderillear al cuarto, otro gran novillo con el que estuvo mucho más a gusto, más sereno y asentado, llevando siempre enganchado a la muleta a su oponente en un quehacer de gran limpieza, ligazón y calado, sacando muletazos largos y de notable trazo, perdiendo alguna oreja más por matar tarde y mal.
El nuevo Manuel Caballero se llevó la primera oreja de la tarde tras una faena en la que dejó ver empaque, elegancia y firmeza ante un novillo que derribó y que si bien noble y repetidor también tuvo un punto molesto de probón.
Perdió un triunfo mayor por matar mal a su segundo, al que a base de confianza logró afianzar tras un duro castigo en varas en un trasteo paciente, muy bien estructurado y templado en el que volvió a dejar ver sus buenas maneras y mucho oficio.
Enfrente tuvieron un encierro de Victoriano del Río, muy bien presentado, sin exageraciones, con poder y bravura en el primer tercio y fijeza, codicia y nobleza en la muleta.












