David Bastos se convirtió, de manera inusitada y sorpresiva, en el triunfador de la tarde.
Algemesí, 29 de septiembre
Sexta de feria. Lleno.
Novillos de Pallarés, descastados.
Jesús Moreno (de alivio de luto y oro), silencio con aviso y vuelta al ruedo por su cuenta tras otro aviso.
David Bastos (de fucsia y oro), pitos tras tres avisos y dos orejas.
Paco Delgado
Fotos: Mateo
Del cartel original de la sexta función del abono algemesinense sólo quedaron los novillos anunciados en origen. Reses de Pallarés con presencia y alzada, cómodos de cabeza y, en conjunto, descastados.
Ya hace unos días desapareció del programa el nombre de González Écija, que decidió dejar el toreo tras consultar con la almohada. Y ayer mismo, tras el sorteo, Alejandro Peñaranda vio que era imposible torear a consecuencia del porrazo recibido el día anterior en Arnedo, por lo que, de prisa y corriendo, se llamó a otro novillero de Albacete, Jesús Moreno, para ocupar su repentina baja.
Y se las vio en primer lugar con un novillo que le comió el terreno en los lances de recibo y al que se picó fatal, llegando bastante entero a la muleta y haciéndose el dueño de la situación, sin que el manchego encontrase medio para revertor la situación.
El tercero, más lavado de cara, se revolvía con presteza y se quedaba corto, queriendo su matador ponerse bonito en vez de lidiar y someter, dejando un trasteo insulso y deslavazado que él creyó merecer la vuelta al ruedo.
Diego Bastos, incapaz de solventar las complicaciones de su primer oponente, las pasó canutas con la espada, escuchando finalmente los tres avisos.
Tampoco lo vio claro con el cuarto, aunque buscó dar fiesta a la gente a base de efectismos y dejando sólo algún muletazo aislado de buen trazo. Mató a hora a la primera, aunque el estoque cayó bajo, y desde el palco consideraron que con dos orejas salvaban una tarde que no tuvo argumento ni brillo alguno.









