Se movió incansable el bien presentado primero, que fue y vino y obedeció siempre a los toques. También resultó encastado y con mucha movilidad el lidiado en segundo lugar. Bravo, pronto y repetidor el tercero, que dió un gran juego. Todavía más bravo el jugado en cuarto lugar, que tuvo un motor incansable y cuyas encastadas embestidas resultaron incluso atosígantes. Algo más atemperado, con fijeza aunque protestón y algo incómodo el cuajadisimo quinto. Y el sexto, también de buena nota, tuvo el pequeño defecto de quedarse a veces debajo de las telas, protestar y calamochear, pero sirvió.
Nabil Essaouri el Moro, de la escuela taurina de Mar de Nubes, firmó un trabajo de larguísimo metraje y de no sobrado mensaje, que estuvo muy mal rematado con los aceros.
Javi Camps, de la escuela taurina de Valencia, muleteó con sentido de la ligazón y mucha suficiencia en una labor de buen concepto.
Jorge Mallen, de la escuela taurina de Huesca, dio muchos pases en una labor afanosa y tesonera. Tiene oficio y sentido de la ligazón, pero su firma es algo rústica y de escaso relieve.
Gonzalo Alves, de la escuela taurina de Villafranca de Xira, venía de proclamarse triunfador del I trofeo memorial Iván Fandiño de Bilbao. Lanceó con variedad y banderilleó con espectacularidad. Luego plantó cara con disposición y sinceridad a las encastradas y bravas embestidas de su oponente, que incluso le pegó una sería voltereta. A pesar de ello, siguió en la cara del novillo y firmó una faena emotiva y sincera.
Manuel Martínez, de la escuela taurina de Málaga, ttasteó con voluntad, afanes y buenos deseos al quinto, en un trabajo en el que lo intentó por todos los medios, pero en el que presidieron los desarmes. La faena no logró tomar vuelo. Con todo, firmó momentos de interés.
Alejandro González, de la escuela taurina de Albacete, mostró un más que esperanzador sentido de la colocación y del temple. Manejó las telas con cadencia, y llevando siempre muy embebido a su oponente en los vuelos de la muleta. Valor, asentamiento de plantas y firmeza fueron los ingredientes de un trabajo que evidenció la progresión de este torero. Se tiró a matar derecho y recto como una vela.