El poco juego d ela corrida de Juan pedro Domecq estropeó la fiesta.
Sevilla, 17 d abril.
Primera de abono.
Lleno de “No hay billetes“
Toros de Juan Pedro Domecq. Desrazados y escasos de fuerza. Pitados segundo, tercero bis y quinto. Tercero y cuarto (de Virgen María) fueron devueltos.
Morante de la Puebla, ovación y silencio.
Juan Ortega, ovacion y silencio.
Pablo Aguado, silencio y silencio.
Se desmonteró el banderillero Abraham Neiro.
Pepe Ruciero
Foto: Toromedia
Domingo de Resurrección, antesala de la taurina feria de abril. Alegría y expectación máxima con un ambiente indescriptible. Los aledaños de la calle Adriano se convierten en un desfile de aficionados, ataviados con sus mejores galas, que inician su entrada a bella Maestranza, atraídos por un cartel al más puro estilo de la escuela sevillana. Morante, Ortega y Aguado han puesto el cartel de no hay billetes ante doce mil almas, dispuestas a presenciar una tarde triunfal. La incógnita de la tarde la puso Morante de la Puebla al ser volteado el sábado en La Línea de la Concepción y caer sobre el hombro, luxándose la clavícula, las infiltraciones de calmantes y corticoides hicieron el resto para que el cigarrero hiciera el paseíllo. A los sones del pasodoble Maestranza y tras sonar el himno nacional con la plaza puesta en pie, los tres protagonistas de la tarde salieron a saludar.
Abrió plaza un Juan Pedro bonito de hechuras, suelto, sin fijeza, se empleó mínimamente en el caballo, buscó en el quite a Juan Ortega quedándose abajo. Su apertura con la muleta sacó a relucir su mejor pintón, el izquierdo, suena la música, pausados y bellos los naturales a los que Morante sometió sin estridencias, sin violencia, de uno en uno, al toque, rematados con ajustados pases de pecho. Se gustó con la derecha ante un molinete de corte añejo. Tras un pinchazo, cobró una estocada.
Su segundo fue devuelto tras abrir plaza. Irrumpió en el albero el sobrero muy astifino de la ganadería de Virgen Maria.Empujó en el caballo en su primer envite. Tras brindar a la Infanta Elena, inició su faena por alto agarrado a tablas. El compromiso de Morante no rayó a la altura deseada, falto de arrojo y pujanza, sin intentar cruzarse.Se excusó por alto rememorando a la escuela Gallista.Abrevió y fue pitado por el respetable.
Juan Ortega recibió a su primero,un toro pronto de embestida con bellas verónicas, lo cuidó en el caballo. Pablo Aguado replicó en un quite por chicuelinas rematando con una larga. Lo intentó con la zurda pero las fuerzas y movilidad de su oponente se diluyeron y las oportunidades de triunfo fueron nulas.
Con su segundo un marmolillo en toda regla insistió por ambos pitones sin opciones. Mató de pinchazo y estocada
A Pablo Aguado le fue devuelto su primero por inutilizarse contra un burladero, salió su segundo bis e comenzando su saludo capotero a la verónica, llevándolo a la misma boca de riego ,entre los aplausos del respetable. Tras brindar al público, Aguado estuvo voluntarioso ante la poca entrega del Juan Pedro, falto de casta y fuerzas. Abrevió en su intento de complacer a su afición. Con su segundo llegaron los pasajes más interesantes de capote, un quite de Morante y la réplica de Aguado fue lo más destacado .Poco tuvo que hacer Aguado,con la muleta donde faltó la emoción, ante el escaso juego del burel.









