Víctor Hernández se convirtió en el primer gran triunfador de la temporada madrileña.
Las Ventas, 27 de marzo.
Un cuarto de entrada.
Novillos de Los Chospes.
Carlos Aranda, silencio tras aviso y silencio.
Víctor Hernández, ovación y dos orejas.
Uceda Vargas, silencio y vuelta al ruedo.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza1
Inauguración de la temporada con serios novillos de Los Chospes de los que cinco dieron buen juego, se dejaron, tuvieron movilidad, transmisión, humillaron y permitieron triunfar a Victor Hernández que en este día de su presentación en Las Ventas cortó dos orejas a su segundo, saliendo por la puerta grande y posibilitaron que Uceda Vargas, que también hacía su presentación, demostrara su buen toreo en el último lidiado y que Carlos Aranda exhibiera oficio en su lote.
Muy asentado estuvo Víctor Hernández toda la tarde. En su primero saludó con una larga cambiada de rodillas seguidas de templadas verónicas, remató con la media a compás abierto y finalizó con una revolera a pies juntos que caló en los tendidos y se lo agradecieron con aplausos. Marcos Prieto destacó en dos buenos pares. Lució toreando por el derecho se acopló y ligó pero sufrió parones que solventó con decisión y mando. Por el izquierdo lo intentó dos veces y en ambas ocasiones a punto estuvo de ser empitonado. Tres pinchazos le privaron de cortar trofeo. Fue ovacionado. En su segundo el novillo echó la cara arriba. En varas derribó pero Israel de Pedro fue a más y cuajó una buena vara cosechando los aplausos del respetable. Víctor citó desde los medios e instrumentó pases cambiados por la espalda, molinetes y derechazos que animaron el ambiente. Toreó por ambos pitones sin intentar exprimir, adelantó la mano, cada serie con mayor acople, bajó la muleta, dio profundidad al pase y hasta consiguió relajarse en algunos momentos. El público se entregó y finalizó con un lento, acoplado y bello toreo por bajo con la pierna genuflexa que encandiló a todos. Mató de estocada algo tendida. Dos orejas.
Uceda Vargas lo intentó con su primero pero el astado no se entregó, fue discontínuo, iba al cuerpo, exigió, necesitó mucha cercanía y derrochando valor consiguió algún muletazo estimable por el pitón izquierdo. Silencio. En su segundo por el mismo pitón lo llevó bien pero fue por el derecho donde corrió mejor la mano, toreó despacio, templó, ligó, bajó la muleta y conectó con el público. Finalizó con unas elegantes y sentidas bernadinas. Mató de estocada de efecto rápido. Fue ovacionado y dio la vuelta al ruedo.
Carlos Aranda destacó en su primero por el derecho, se cruzó, mandó y adelantó la mano pero la irregularidad del novillo no permitió lucimiento. Mató de estocada y descabello. Escuchó palmas. Su segundo fue irregular, tuvo las fuerzas justas, no transmitió, tardeó y los admitió de a uno. Silencio









