El Fandi, Daniel Luque y Ginés Marín se quedaron con las ganas.
La lluvia sigue siendo dueña y señora de la situación en buena parte de España y Castellón y su feria de La Magdalena sufren especialmente los efectos negativos del temporal.
Principalmente en su apartado taurino, ya que si el lunes se tenía que aplazar la corrida de rejones, hoy jueves era la segunda corrida de toros del abono la que se iba al garete, ahora suspendida de manera definitiva.
Se pudieron dar las dos novilladas sin picadores pero tras la última, la del miércoles 23, siguió lloviendo con fuerza y sin tregua durante las 24 horas siguientes, y pese a que se hizo el sorteo en tiempo y forma y se decidió aguantar hasta la hora del inicio del festejo, poco antes de las cinco de la tarde, y ante lo inevitable, se decidió que la mejor solución era la suspensión de la función.
El ruedo presentaba un estado lamentable, imposible de recomponer ni siquiera en unas horas, y, encima, seguía lloviendo. No había alternativa. A casa.
Y así fue como David Fandila “El Fandi”, Daniel Luque y Ginés Marín, que venía a hacer su presentación en esta plaza, tuvieron que recoger sus bártulos y sin poder medirse a los toros de Matilla que ya estaban enchiquerados.
Nunca llueve a gusto de todos, dicen, pero, desde luego, para la empresa gestora de la plaza de Castellón, para los profesionales anunciados y para los aficionados, este agua vino muy mal. Para el campo, embalses y acuíferos, el agua de primavera es un don divino y muy necesario, pero para los toros hay que hacer caso a Bob Dylan: idiot rain.









