Como ayer… es el título de una canción del Dúo Dinámico que la defendieron junto a Bruno Lomas en un Festival de la Canción del Mediterráneo de hace unos cuántos, más cuántos, años. O el “decíamos ayer”, que unos atribuyen a Fray Luis de León y otros a Miguel de Unamuno, también sirve. Ayer puede quedar lejos o puede quedar cerca, según. El ayer en los toros, era referirse a 2019, cuando sonaron los últimos clarines y timbales antes de saltar al ruedo de la vida la pandemia dichosa.
Pues bien, el sábado era “decíamos ayer” y ayer domingo era el “como ayer”. Vistas las cosas con ese paréntesis que nos abrió el Covid, parece que nada ha cambiado. O que todo ha cambiado para que nada cambie. No cambiaron los compañeros de localidad, no cambió la maldita escalera doble que hay que subir hasta el palco de prensa, no cambio el señor que se sienta en la silla de rellano anterior al palco de prensa, que todos los días merienda como si se fuera a acabar el mundo (tiene la deferencia de invitarnos a las galletas de chocolate)…en fin, que poco a cambiado.
Por no cambiar, no ha cambiado la manía de hacer eternos los festejos taurinos. Los dos primeros han pasado de las dos horas y cuarenta minutos, y eso que el sábado era una novillada sin caballos. Pues ni en esas. Se hace una eternidad, se hace pesadísimo un festejo taurino, pero dale que te pego, los lidiadores no paran en su afán de romper récords. Lo van a conseguir: un día la gente, harta de estar harta, dirá “ahí os quedáis”, y se quedarán solos, como los de Tudela.
Queda feria aún. Y parece que la lluvia quiere fastidiar la vuelta a la plaza. Veremos. Por el momento parece como si no hubiera pasado nada. Ya ven, otra canción viene a cuento, “La vida sigue igual”. O más o menos.