A consecuencia de un infarto de miocardio a los 90 años de edad.
Hoy ha fallecido en Bogotá Jaime Ostos, a consecuencia de un infarto de miocardio cuando estaba cerca de cumplir 91 años de edad. Ha sido uno de los diestros más importantes de la segunda mitad del siglo XX.
Jaime Ostos Carmona nació en la localidad sevillana de Écija el 8 de abril de 1933, luciendo por primera vez el traje de luces en su ciudad natal en junio de 1952. Debutó con picadores en la también población hispalense de Osuna el 5 de abril de 1953, al lado de Bartolomé Jiménez Torres y Braulio Lausín para lidiar reses de Arturo Pérez Fernández. El 23 de junio de 1955 se presenta como novillero en la Monumental de Las Ventas, haciendo el paseíllo junto a Miguel Montenegro y Joaquín Bernadó frente a animales de Villagodio.
Con un magnífico bagaje como novillero, categoría en la que consiguió numerosos y destacados triunfos, tomó la alternativa en Zaragoza, el 13 de octubre de 1956. El padrino de la ceremonia fue Miguel Báez “Litri” y el testigo Antonio Ordóñez, lidiándose toros de Antonio Urquijo. El 17 de mayo de 1958 confirmó el doctorado en Madrid, ejerciendo en este caso como padrino Antonio Bienvenida y como testigo Gregorio Sánchez. El ganado que se lidió en aquél festejo llevaba la divisa de Juan Cobaleda. Otras dos actuaciones tuvo Jaime Ostos en aquélla feria de San Isidro, el 19 de mayo, paseando una oreja de un astado de Carlos Núñez, y el 24 del mismo mes, cuajando una gran faena a un sobrero de la vacada de Dolores de Juana.
A lo largo de toda su carrera, Jaime Ostos fue duramente castigado por los toros, estando al borde de la muerte tras la cornada sufrida el 17 de julio de 1963 en el municipio zaragozano de Tarazona de Aragón.
En la década de los 60, se mantuvo siempre en los puestos más altos del escalafón, descansando entre 1974 y 1977. En 1980 volvió a torear, retirándose al terminar la corrida celebrada en Écija el 12 de octubre, en la que alternó con Tomás Campuzano y Mario Triana y paseó cuatro orejas y un rabo de toros de Carlos Núñez. Todavía volvería a vestirse de luces el 6 de septiembre de 1985, en la localidad conquense de Villamayor de Santiago, para dar la alternativa a Carlos Barroso, en un festejo cuyo cartel completó Andrés Vázquez y en el que se jugó un encierro de Alipio Pérez-Tabernero.
Torero valiente a carta cabal fue conocido como “Jaime Corazón de León”, siendo definido por Néstor Luján como un “torero de valor agigantado, de una creciente torpeza técnica y de una gran honradez en el momento de herir. Es una figura audaz, sellado con sangre de infinitas cornadas”.
Fue testigo de excepción en aquella temporada de 1959 que Hemingway noveló bajo el título de ‘Verano sangriento’ en la que Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez coparon el protagonismo y en la década siguiente ocupó uno de los puestos màs destacados de un escalafón plagado de extraordinarias figuras.









