Los dos diestros retirados hicieron un pormenorizado recorrido por su trayectoria, y la manera de vivir la Fiesta.
José R. Palomar.
Domingo por la mañana. A las 12, podría ser un festivo más, pero la llama que sigue viva en Cataluña, hizo que multitud de aficionados se conectaran a la primera de las conferencias- en modo coloquio- organizada por la Federación de Entidades Taurinas de Cataluña, con la flamante nueva presidenta Lorena Paricio al frente, que está echando dedicación y entusiasmo. Fue moderada por el periodista Alberto Gimeno, y se hizo corta a pesar de su duración de 100 minutos…
La relación entre Víctor Mendes y Ángel Lería procede de que el primero dio la alternativa al segundo, nada menos que hace treinta años, en 1.990. Ambos charlaron sobre esa fecha emblemática. Los dos poseen una virtud, aparte de las taurinas sobradamente contrastadas, y es la pasión con que viven la Fiesta, y su manera de contarla. También coinciden en haber cursado la carrera de Derecho, con la particularidad de que el segundo ejerce desde hace muchos años su profesión de abogado, con despacho particular. Mendes recordó cuando estudió en la Facultad de Derecho en 1974, hasta que adquirió el grado de doctor.
El portugués narró con emoción su etapa de banderillero profesional en sus inicios, yendo a las órdenes de Currillo y posteriormente en las filas del maestro- tan querido- Palomo Linares, que fue precisamente su padrino de alternativa en 1981. Y ese mismo año, por otro lado, debutaba en la Monumental de Barcelona Ángel Lería. Volviendo a Mendes, pasó por vicisitudes como acogerse al Estatuto de Emigrante para venir a España, y poder desarrollar su profesión. Poco a poco fue escalando, y de las filas de plata pasó a las de oro, donde logró ser reconocido como un torero poderoso, virtuoso con los palitroques, y matador efectivo. Además puede presumir de “haber matado encastes de las llamadas “corridas duras”, que me curtieron, y son las que dan variedad a la Fiesta”. Sus cifras son elocuentes: durante 17 temporadas, alcanzó a participar en más de 1.000 corridas de toros…
Víctor Mendes confesó haber tenido como referente en sus inicios “al maestro Paquirri: con él alterné en mis primeras temporadas como matador de toros, y cuando había ocasión iba a su finca para contemplar absorto su poderío ante las reses”. Es un espejo en el que se miró en todos los tercios, especialmente el de las banderillas. Y entonces recordó el famoso “cartel de los banderilleros”: “estaba pensado en un principio con Ángel Teruel, Paquirri y Paco Alcalde, pero no cuajó, y durante varios años tuvo como protagonistas a Esplá, Morenito de Maracay y él mismo. El que fue definitivo, y recorrió varios años la piel de toro, fue el cartel de Luis Francisco Esplá, Víctor Méndes y el Soro”. Sobre el primero de la terna, reconoció que “Esplá y yo nos admiramos mutuamente. Era asombroso el dominio que tenía de los terrenos, y resultaba toda una enciclopedia…Era “muy animal”, en el sentido de conocimiento de ellos, no en vano es experto cazador…”
Ángel Lería tuvo una trayectoria más corta como matador, desde esa alternativa que le concedió el portugués, pero eso no le hace sentirse “un torero fracasado, ni que tuviera páginas pendientes por escribir. Me siento muy orgulloso-explicó- de haber sido torero, con mayor o peor fortuna. Era un sueño, y lo conseguí. Creo que me retiré en el momento justo” También tiró de recuerdos al narrar cómo le impresionaba verse en los carteles de la Monumental de Barcelona, que es la plaza que más frecuentó. También debutó en las Ventas de Madrid y otros cosos, pero la temporada tan amplia que – en su día- tenía la plaza catalana, permitía que se viera a un rosario de matadores y ganaderías, algo que le hizo “enfrentarme a todo tipo de hierros, es lo que menos contaba , a la hora de verme anunciado en la Monumental”.
El diestro catalán reconoció haber admirado a muchos toreros, pero él se fijaba en los que estaban en la creta aquella época como “Espartaco. Me cautivó su sencillez: en un acto celebrado en la Casa de Madrid, el diestro sevillano estaba rodeado por los que quieren hacerse fotos, o pedirle un autógrafo.. pero él me vio en un rincón, y acudió presuroso porque “estaba convencido de que yo, tenía que ser un torero. Cuando le expliqué las dificultades, Juan Antonio me dijo que tirara p¨alante, y que no abandonara. ¡Eso me dio una infinita moral…”
Lería era una rara avis siendo “torero y catalán”, lo que le hizo merecedor de espacio en la prensa de la época, e incluso ser llamado por TV-3 para intervenir en un programa con mucha audiencia, conducido por “Mikimoto”. Como colofón al coloquio, se mostró en pantalla virtual la inclusión del diestro en la Wikipedia. Después de la retirada, y especialmente a raíz de la prohibición de los toros en Cataluña (posteriormente revocada por el Tribunal Constitucional), asegura haber viajado y “pisado muchas plazas a las que antes “no les echaba las cuentas”, porque todos los domingos había toros en Barcelona. Tuve ocasión de acudir- y repetir- a cosos como los de Castellón, Valencia, Zaragoza, o Ceret (Francia)
El coloquio bien dirigido por Gimeno, con fotos e imágenes de la trayectoria de ambos diestros, fue seguido por más de cincuenta aficionados, que iban dejando muestra de su participación con preguntas dirigidas a los invitados, y también comentarios, que denotaban la emoción de volver a sentir palpitar el latido taurino en su Barcelona.









