Aprovechando la celebración del año Berlanga, es un momento oportuno buscar un hueco estos días de asueto para contemplar algunas de las películas en las que el director de cine valenciano utilizó en su argumento el tema taurino.

Enrique Amat
La Vaquilla es un largometraje de Luis García Berlanga, que obtuvo un gran éxito de público. Estrenado en el año 1995, el director valenciano ofrece en él una peculiar visión de la Guerra Civil Española, mediante una comedia protagonizada por un grupo de soldados republicanos infiltrados en zona nacional. Y a lo largo de la cinta se contienen numerosas referencias al lenguaje taurino y se alude al novillero Tejadillos, apodo que utilizó en su momento el coletudo de Utiel Manuel Muñoz Tejadillos. Ciudad con la que Berlanga tenía una estrecha vinculación.
Cuenta con un guión del propio Berlanga y de Rafael Azcona. Está rodada en la localidad aragonesa de Sos del Rey Católico, y en la misma participó gran parte de su población en papeles de extras. El rodaje supuso todo un acontecimiento para el pueblo, que se volcó en el evento.
En cuanto a su línea argumental, durante la guerra, en una trinchera situada en el mismo frente de Aragón, los altavoces del bando nacional anuncian las fiestas de un pueblo próximo, donde se celebrará un festejo taurino. Los jefes militares republicanos encargados del sector, deciden infiltrar un grupo de sus hombres en territorio enemigo, con el fin de raptar la vaquilla que será utilizada en la corrida, en un intento por conseguir comida y de paso estropear la fiesta del bando nacional. Los soldados republicanos encargados de la misión forman un grupo variopinto y cómico, alejados del estereotipo bélico.
También sus adversarios del bando nacional aparecen aburridos de las trincheras. En el equipo de soldados infiltrados destaca Mariano, nacido en el pueblo, así como el apodado Limeño, quien dice haber sido torero y el Cura, apodado así por haber sido seminarista católico antes de ser reclutado. El grupo se disfraza con ropas del bando sublevado. Una vez en el pueblo, los soldados pasan por numerosas aventuras: corren un encierro, desfilan en una procesión, comen con las autoridades y visitan una casa de lenocinio. Siempre ocultando su pertenencia al bando republicano y tratando de apoderarse de la vaquilla que constituye la razón de sus esfuerzos. Una vez allí, encuentran a un viejo militante republicano escondido por su esposa, cuya hija Guadalupe a la vez es cortejada por un alférez de los sublevados, aunque es novia del citado Mariano.
Por la tarde tiene lugar una novillada con los actuantes vestidos de luces. Tras el festejo, en el que Limeño muestra sus dotes para el toreo alternando con El Cartujano, los soldados republicanos fracasan en su plan de robar la vaquilla cuando ésta escapa del poblado. Al final esta muere en tierra de nadie, entre ambas trincheras. Finalmente, ni se pudo celebrar la fiesta en uno de los bandos, ni la carne pudo ser aprovechada por el otro.
La mañana siguiente, una bandada de buitres leonados termina devorando a la vaca, como un símbolo de España, y de lo que le ocurría en aquellos años, reflejando que en una guerra fratricida sólo puede haber vencidos. Los principales papeles en este film, producido por Alfredo Matas, fotografiado por Carlos Suárez y con la banda sonora a cargo de Miguel Asins, corren a cargo de actores como Guillermo Montesinos, José Sacristán, Santiago Ramos, Carles Velat, Violeta Cela, Alfredo Landa, Agustín González, María Luisa Ponte, Juanjo Puigcorbé, Amelia de la Torre y Adolfo Marsillach.
Las referencias a la presencia de Berlanga y también de Rafael Azcona en el cine taurino, están estudiadas en el libro La tauromaquia de Azcona, de Pedro María Azofra,









