Enrique AmatSu padre, Juan Barranco Herrera, fue novillero, al igual que sus tres tíos carnales, hermanos de su madre. Faustino, quien murió a causa de las heridas que le infirió un novillo de Miura, en tanto que Curro y Antonio Posada llegaron a ser matadores de toros. Juan tuvo un hijo que fue espada de alternativa, Antonio Posada, y su nieto es el también torero Santiago Ambel Posada. Toda una dinastía.
El 16 de agosto de 1947 Juan vistió junto a Litri su primer traje de luces en Valverde del Camino. Se presentó en Sevilla el 18 de septiembre de 1949 y en Madrid lo hizo el 24 de septiembre de 1950. Su triunfo más importante se produjo en Las Ventas la tarde del 4 de octubre de 1951, al torear un novillo de Buendía. El público solicitó las dos orejas antes de que entrara a matar. Y el 14 de mayo de 1952 tomó la alternativa de manos de Agustín Parra Parrita ante Miguel Báez Litri. Retirado del toreo activo en 1956, se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció el periodismo taurino en medios como Radio Cadena Española, donde dirigió y presentó el espacio Fiesta. Asimismo fue crítico de Diario 16 y más tarde dirigió la sección taurina del periódico La Razón.
El Gaona trata de una historia de toreros, y según aseguraba su propio autor: “Es un homenaje al antihéroe, con un personaje que quiere llegar a ser torero y no lo consigue. Es algo así como un pirao del fracaso”.
La novela es un canto a todos los toreros. A los que llegaron y a los que se quedaron en el camino. El autor refleja en esta novela la admiración que mantiene hacia cuantos exponen la vida ante el toro y son capaces de soportar la dureza moral y física en aras del triunfo. Algo que él mismo vivió en primera persona. El volumen, editado por Espasa Calpe, está ilustrado con veinte dibujos de José Puente.









